miércoles, 20 de agosto de 2014

¿Qué diferencia hay entre tiempo y clima?


A menudo nos encontramos en los medios de comunicación titulares similares a estos: "las condiciones climatológicas dificultaron las tareas de rescate" o "la carrera se disputó bajo unas excelentes condiciones climatológicas". ¿Son correctos? ¿O debería haberse hablado de "las condiciones meteorológicas"?

En esta entrada voy a tratar de explicar que, aunque tiempo y clima están estrechamente relacionados, son términos que no pueden utilizarse indistintamente. El Glosario Hidrológico Internacional de la OMM/Unesco define "tiempo" como el "estado de la atmósfera en un instante dado, definido por los diversos elementos meteorológicos". El mismo glosario define "clima" de la siguiente manera: "síntesis de las condiciones meteorológicas en un lugar determinado, caracterizadas por estadísticas a largo plazo de los elementos meteorológicos en dicho lugar".

Quizás sea más fácil de entender mediante un símil: imaginemos que vamos al cine a ver una película y que al terminar nos invitan a subir a la sala de proyecciones. Allí se encuentra la bobina con el rollo de película, compuesto por infinidad de fotogramas. Pues bien, podríamos considerar que el tiempo es cada uno de los fotogramas que componen la película; el rollo completo sería el clima.

Fuente: pt.dreamstime.com
Como ya hemos visto en la definición, el tiempo viene dado por el estado de la atmósfera en un momento determinado, es decir, por la temperatura, la humedad, la radiación, el viento, la visibilidad, etc., que se registra en ese momento. Imaginemos que estamos paseando un día por una playa de la costa de Almería y de repente comienza a llover, quedando una tarde húmeda y desapacible. Podríamos decir entonces que el tiempo en Almería está lluvioso y que hay humedad, pero ¿podríamos hablar de que el clima de la costa de Almería es lluvioso? Evidentemente no: todos sabemos que no es así. 

En la película del clima de Almería hay algunos fotogramas en los que aparece la lluvia; pero solo con esos fotogramas se obtiene una visión muy parcial de la misma. Para conocer el clima de una región tenemos que ver una buena parte del largometraje (y es que no podemos ver la película entera: se estará emitiendo mientras haya atmósfera en la Tierra). Por eso, se realizan observaciones meteorológicas (es decir, del tiempo) durante un largo período de tiempo -valga la redundancia-. Normalmente se recomienda un mínimo de treinta años de observaciones diarias para caracterizar un clima. Así, siguiendo con el ejemplo de la película de Almería y la lluvia, podremos ver que en esa película hay pocas escenas de lluvia, aunque eso sí, a veces son escenas demasiado violentas. En esta película predominarán escenas de tiempo seco; en la película del clima de San Sebastián, en cambio, los fotogramas con lluvia (es decir, los momentos con tiempo lluvioso) serán más abundantes.

Normalmente para la caracterización de un clima se realizan tratamientos estadísticos de los datos, y así utilizamos la temperatura media, la precipitación media mensual o anual, el promedio de horas de sol, etcétera. También se utilizan los valores extremos: temperatura máxima absoluta o mayor cantidad de precipitación recogida en 24 horas, entre otros.

Si nos dedicamos a observar la Naturaleza con un mínimo de atención podremos ser capaces de determinar, a grandes rasgos, el clima característico de una zona. Como yo vivo en Tenerife, voy a poner dos ejemplos de esta isla (que por cierto, es una joya en cuanto a microclimas se refiere: lo escarpado de su orografía propicia ambientes muy diferentes a lo largo de todo el año según en la zona que nos encontremos; forzando la máquina también podríamos decir que tiene "microtiempos", porque las condiciones atmosféricas cambian mucho de un lugar a otro en el mismo instante).

Veamos estas dos fotos para ilustrar el ejemplo:



Si nos fijamos en la primera, vemos que predomina vegetación de tipo arbustivo con tallos suculentos (es decir, que contienen mucho líquido en su interior). Son plantas que pertenecen a la comunidad vegetal denominada cardonal-tabaibal, muy típica de las costas de Tenerife. Estas plantas han desarrollado sistemas para mantener constante su humedad: minimización del tamaño de las hojas para evitar la evaporación y desarrollo de los tallos suculentos, como hemos visto. Nos están diciendo a gritos que el clima donde viven es muy árido. Quizás estemos un día paseando por la zona y comience a llover. El tiempo estará lluvioso, pero estamos en una zona caracterizada por la aridez.

En la segunda foto ocurre lo contrario: predomina la vegetación arbórea y helechos con grandes hojas. Pertenece a la laurisilva, bosque relicto que necesita mucha humedad y temperaturas constantes todo el año: quizás un día estemos paseando por este bosque y haga mucho calor, pero ¿no nos están diciendo las plantas que nos encontramos en una zona de clima fresco y húmedo?

Una de las características esenciales de las plantas es que no se pueden mover del sitio donde echan raíces. Por lo tanto deben adaptarse al clima del lugar donde se encuentran para poder sobrevivir, y hay plantas que viven muchos años, incluso siglos. Si nos acordamos de esto y del símil del largometraje, no deberíamos tener problemas para diferenciar entre tiempo y clima. Ya no hay excusa: si unas tareas de rescate se complican será por las "condiciones meteorológicas", no por las "condiciones climatológicas". Redactores de los distintos medios de comunicación, ¡tomen nota!. 

Por cierto, la ciencia que estudia el tiempo es la meteorología, y la que se encarga del clima es la climatología. Se puede pensar, y se estará en lo cierto, que guardan mucha relación; pero tampoco son lo mismo. Un meteorólogo tendrá en general más conocimientos de física y un climatólogo puede proceder del mundo de la geografía, aunque también están implicadas las matemáticas en el estudio del clima; en todo caso la formación de ambos profesionales puede ser muy diferente.

Me gustaría terminar esta entrada con una curiosidad: así como en lengua inglesa se distingue entre tiempo cronológico (time) y atmosférico (weather), también en español existen otros términos para referirnos al estado de la atmósfera además de la palabra "tiempo". La RAE reconoce al menos dos: temperie y oraje, aunque ambos (especialmente el segundo) están en desuso. He aquí las definiciones:






La palabra "oratge" sigue usándose bastante en valenciano para referirnos al tiempo atmosférico. El espacio dedicado a la información meteorológica de la desaparecida televisión pública valenciana se denominaba "L'oratge". En cuanto a la primera palabra, José Miguel Viñas (divulgador meteorológico en RNE que recomiendo seguir en Twitter y en su página web) la utilizó en su libro "200 estampas de la temperie", una fantástica colección de fotografías realizadas por aficionados a la meteorología que vio la luz en 2007.

Espero que no se os haya hecho muy pesada esta entrada con mucho texto y pocas fotos en estos días con tiempo caluroso... sea cual sea el clima de la zona desde donde me leéis. 

PD: Mi compañera en el CIAI Silvia Alonso Pérez ya abordó este tema en su blog hace unos meses. Podéis leer la entrada aquí.

martes, 12 de agosto de 2014

La superluna del 10 de agosto de 2014


Bienvenido a esta cuarta entrega del blog, que llega empujada por la actualidad. Seguro que a estas alturas todo el mundo sabe que el pasado domingo 10 de agosto tuvo lugar una de las cuatro superlunas previstas para este año 2014. Pero, ¿qué es una superluna? Para entender mejor este fenómeno recomiendo la lectura de "SuperLunas", entrada del blog del Instituto Astrofísico de Canarias escrita por Miquel Serra-Ricart, administrador del Observatorio del Teide perteneciente a esta institución.

En síntesis, se denomina superluna a la luna llena que tiene lugar cerca del perigeo lunar (es decir, la máxima aproximación entre nuestro planeta y su satélite natural). Esto provoca que la luna llena tenga más brillo que en otras ocasiones (hasta un 30% más) y que tenga un tamaño aparente algo mayor (hasta un 14% más), aunque es muy difícil poder discernir ese mayor tamaño a simple vista.

Esta superluna tenía en Tenerife una particularidad, y es que su salida estaba prevista pocos minutos antes de la puesta del sol por un punto del horizonte muy cercano al vértice de la sombra proyectada por el Teide (de la cual ya hablé en una entrada anterior), por lo que se preveía un espectaculo visual digno de inmortalizar. Y así fue: en esta primera foto, tomada unos minutos antes de que saliera la luna, nos ponemos en situación:



En ese momento ya era visible la sombra del Teide sobre el mar. Al fondo se observaba la isla de Gran Canaria y una tenue capa de calima, no demasiado intensa como para enturbiar la observación del fenómeno.

Al principio -eso sí- el disco lunar se dejaba ver tan sólo de forma tímida. Su silueta aparecía difuminada por detrás de esa ligera capa de calima. Además, todavía brillaba con demasiada fuerza el sol en esos primeros momentos, por lo que no contrastaba demasiado con el fondo: 


Poco a poco la luna fue subiendo por el horizonte a la vez que se oscurecía el cielo por la pérdida de intensidad de la luz solar. Entonces ya se pudo ver el disco lunar de forma más clara:

En la imagen se han señalado algunos puntos de interés.

Se observa que la sombra del Teide no estuvo perfectamente alineada con la superluna, pero ello no impidió disfrutar de un espectáculo grandioso. En la siguiente foto, reduciendo zoom, podemos observar la isla de Gran Canaria en su práctica totalidad, además de la sombra del Teide, el disco lunar y la capa de calima:


Lo bueno que tiene poder asistir a estos atardeceres desde Izaña es que la atalaya está abierta a los cuatro puntos cardinales. Las fotos precedentes fueron tomadas mirando hacia el Este. Pero si mirábamos hacia el Oeste las vistas no decaían en absoluto: tras la puesta del sol se pudo contemplar la silueta de la isla de La Palma (primera foto) y la del pico del Teide (segunda foto), cuya sombra se convirtió en una artista invitada en el fenómeno de la superluna que, más que el de actriz secundaria, adquirió un papel coprotagonista.




Mi amigo Toño Perdigón (excelente fotógrafo) tuvo la genial idea de sugerirme realizar un vídeo "Time-lapse" de la salida de la superluna y su conjunción con la sombra del Teide. El "Time-lapse" es una técnica que consiste en realizar fotografías a un intervalo de tiempo determinado (en este caso programé la cámara para que tomara fotos cada segundo durante 45 minutos) y unirlas todas para crear un vídeo acelerado. En este caso, cada segundo de vídeo corresponde más o menos a un minuto real; el vídeo está acelerado por tanto unas 60 veces. Aquí tenéis el resultado:




Por cierto, la música que acompaña a las imágenes está compuesta expresamente para este vídeo por Silvia Alonso Pérez, compañera en el Centro de Investigación Atmosférica de Izaña, gran investigadora y muy aficionada a la música. No dejéis de visitar su blog sobre divulgación científica, ya que es muy interesante.

jueves, 7 de agosto de 2014

Iridiscencias: colores en las nubes.


Bienvenido a esta tercera entrada del blog Supranubius. En ella voy a hablar de un fotometeoro de gran belleza, aunque quizás un tanto esquivo: las iridiscencias (o irisaciones, ambos términos son sinónimos) en las nubes.

Como ya comenté en mi anterior entrada, los fotometeoros son "aquellos fenómenos luminosos producidos por la reflexión, refracción, difracción o interferencia de la luz proveniente del Sol o de la Luna". El ejemplo más conocido de fotometeoro quizás sea el arcoíris (sí, es preferible escribir la forma simple a la compuesta arco iris), aunque existen más: las coronas solar y lunar, las glorias o espectros de Brocken, los halos, etc. Incluimos en este grupo a las iridiscencias.

Las iridiscencias son zonas o franjas paralelas de colores dispuestas de manera irregular en un área determinada o en la totalidad de una nube, guardando cierta similitud con las manchas visibles en los charcos u otras superficies acuosas cuando contienen algún tipo de aceite. Las nubes donde se observan se encuentran entre el sol y el observador, generalmente bastante cerca del astro, aunque en ocasiones pueden situarse a distancias mayores. Las iridiscencias son debidas a difracción de la luz del sol por parte de las nubes; también son causadas por la interferencia de las gotitas de agua de la nube con esa luz procedente del sol, especialmente cuando la distancia en la bóveda celeste entre las nubes y el astro es mayor de 10º.

Cirrocumulus con irisaciones desde el Pico del Teide, Tenerife. 25 de mayo de 2014

Las iridiscencias se forman generalmente en nubes del género Altocumulus compuestas de agua subfundida (es decir, que se encuentra en estado líquido a pesar de que la temperatura es muy inferior a los 0ºC) o en Cirrocumulus formados por cristalitos de hielo, como ocurre muy probablemente en las nubes de la fotografía superior. La coloración, en general con tonalidades suaves, suele adquirir tonos azul-verdosos o amarillentos-rojizos, bien en bandas paralelas o dispuestos irregularmente y pueden llegar a ser bastante brillantes.

La tarde del 27 de marzo de 2014 fue muy activa en la formación de nubes con irisaciones. Se trataba de la "avanzadilla" de un frente frío que en los días posteriores afectó al archipiélago canario dejando precipitaciones y un descenso significativo de las temperaturas. Hago un inciso para comentar que la aparición de este tipo de nubes altas, (no necesariamente con irisaciones) u otras como cirros o incluso estelas de condensación de aviones pueden ser una señal de cambio de tiempo. Por eso es muy interesante observar las nubes y su evolución: si van aumentando en número y grosor es señal de que también hay un aumento de la humedad y la inestabilidad atmosférica, y es muy probable que en las próximas horas empeore el tiempo con presencia de precipitaciones y vientos fuertes. 

Volviendo al tema que nos ocupa, aquella tarde se pudieron ver numerosas formaciones nubosas con irisaciones desde Santa Cruz de Tenerife hacia el Noroeste. Aquí tenemos algunos ejemplos:


Santa Cruz de Tenerife, 27 de marzo de 2014


Estas formaciones nubosas tan extrañas parecen ser Cirrocumulus lenticularis (este nombre lo toman porque su forma recuerda a una lente). Las nubes ya son peculiares de por sí, pero con las irisaciones adquirieron un aspecto realmente singular. Se observan muy bien las distintas tonalidades y la disposición en forma paralela de los colores ocupando buena parte de las nubes. En la fotografía superior es posible distinguir iridiscencias incluso en los pequeños jirones desgarrados que aparecen sobre la nube principal.

Santa Cruz de Tenerife, 27 de marzo de 2014

Unos minutos después apareció la nube que vemos en la fotografía superior. En este caso las irisaciones estaban distribuidas por toda la nube también en bandas paralelas, aunque sus límites eran más difusos. Si observáis atentamente esta nube podréis ver unas irregularidades en su parte inferior izquierda, como una especie de "agujeros" en la nube a través de los cuales se observa el cielo. Es una de las características de las llamadas "nubes fantasma", bautizadas así por Ramón Baylina, experto observador de nubes de montaña, y cuyo interesante blog sobre meteorología de la comarca catalana del Pallars Sobirà recomiendo seguir. Su nombre obedece a las rápidas transformaciones de que son objeto y su aspecto realmente fantasmagórico. En futuras entradas de este blog me ocuparé de ellas, pues se trata de un tipo de nubes realmente peculiar.

Veamos algunos ejemplos más:


 

Santa Cruz de Tenerife, 27 de marzo de 2014

Se observa mejor que se trata de bancos de Cirrocumulus en transición de la especie stratiformis a lenticularis. La velocidad con la que se producían los cambios en estas nubes era impresionante. Y de nuevo vemos en ellas las tonalidades "pastel" ocupando buena parte de su superficie. También hay, alrededor de las nubes principales, jirones con ese aspecto característico de las "nubes fantasma".

Por último, os muestro unas iridiscencias muy curiosas que he fotografiado este mismo verano en Londres:


Londres, 17 de junio de 2014.

La particularidad de estas iridiscencias es que no estaban formadas en nubes, sino en restos de ellas: en virgas, que es como se conoce a la precipitación en forma de hielo o agua que no alcanza la superficie, sino que se evapora previamente. Las virgas pueden permanecer en el aire aunque la nube que las generó se haya disipado por completo. Podéis ver aquí un ejemplo de virgas con las nubes todavía bien formadas. En este caso se trataba con casi total seguridad de virgas formadas por cristalitos de hielo procedentes de Altocumulus ya desaparecidos. Se observan las mismas tonalidades que en las fotos anteriores, aunque con una disposición en bandas verticales, mientras que en las fotos tinerfeñas predominaban las horizontales.

Esto es todo por el momento. Espero que a partir de ahora miréis al cielo con curiosidad en busca de iridiscencias. Recordad que es un fenómeno generalmente efímero y al mismo tiempo algo peligroso, ya que el sol suele estar muy cerca de las nubes donde se forman, por lo que es imprescindible la utilización de gafas de sol de buena calidad.

Nota: Para la elaboración de las definiciones que has podido leer me he apoyado en el "Atlas Internacional de Nubes", volumen 1, "Manual de observación de nubes y otros meteoros", que puede comprarse directamente desde la web de la  Organización Meteorológica Mundial. También he consultado el "Atlas de Nubes y Meteoros", obra de dos grandes fotógrafos de nubes españoles, J.A. Quirantes y J.A. Gallego. La obra está editada por Cantabria Tradicional y es muy recomendable para todo aquel que quiera conocer más sobre las nubes y los meteoros. Puedes encontrar más información sobre esta obra aquí.


 





viernes, 1 de agosto de 2014

La sombra del Teide

 
En esta segunda entrada del blog vamos a seguir por encima de las nubes. Os quiero mostrar un fenómeno único, que sólo se puede observar desde las cumbres de Tenerife: la sombra del Teide proyectada sobre la atmósfera o sobre las nubes. 

Supongo que todo el mundo sabe que el Teide es la montaña más alta de España: alcanza los 3.718 metros de altitud. Se trata de un volcán situado en la isla de Tenerife, rodeado por una impresionante caldera conocida como las "Cañadas del Teide". El valor paisajístico de su entorno es enorme, lo que le supuso la consideración de Parque Nacional en los años 50 del siglo pasado. En el 2007 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y es un lugar de gran interés científico por lo singular de su geología y su ecología, entre otros aspectos.


Vista de las Cañadas del Teide desde el espacio.
Créditos de la foto aquí

Antes de seguir podemos plantearnos una pregunta: ¿guarda alguna relación la observación de sombras con la meteorología? Para responderla tenemos que consultar el Atlas de Nubes y Meteoros de la Organización Meteorológica Mundial; en él existe un apartado reservado para los fotometeoros, definidos como "aquellos fenómenos luminosos producidos por la reflexión, refracción, difracción o interferencia de la luz proveniente del Sol o de la Luna". Y si seguimos al pie de la letra esta definición, ¿qué es una sombra sino una interferencia entre un objeto y la luz proveniente del Sol? Además, la OMM tiene una definición para la sombra: es la región que no puede alcanzar un tipo determinado de radiación porque no puede penetrar un objeto situado entre la región y la fuente de radiación. Y por si todo esto no fuera suficiente para responder a la pregunta, en el Atlas ya mencionado se tipifican algunos fotometeoros en los que las sombras tienen un protagonismo esencial, como es el caso de los rayos crepusculares, rayos anticrepusculares y sombras retroproyectadas. En futuras entradas del blog veremos ejemplos de todos ellos. Hoy nos vamos a centrar en observar la sombra del Teide. Guarde o no relación con la meteorología, es un fenómeno muy hermoso.

El volcán del Teide, o mejor dicho el conjunto Teide-Pico Viejo, se alza solitario más o menos en el centro geográfico de la isla de Tenerife y es, con mucho, la zona más elevada del archipiélago canario. Ese hecho, unido a su forma cónica, nos ofrece la oportunidad de observar la proyección de una sombra casi perfectamente triangular sobre la atmósfera y el océano en los amaneceres y atardeceres soleados, que suelen ser la mayoría en las zonas altas de Tenerife.


El volcán del Teide luciendo su manto invernal tras un temporal de nieve que afectó a las cumbres de Tenerife en enero del 2014. Puede observarse su forma cónica.

El Teide puede ascenderse a pie por varios senderos; uno de los más populares es el de Montaña Blanca, que atraviesa esta gigantesca acumulación de piedra pómez (en la fotografía superior es la zona ambombada que se observa justo en la parte inferior izquierda del Teide) para posteriormente serpentear por las faldas del Teide propiamente dicho. Si se toma este sendero al atardecer es muy fácil observar la sombra del pico proyectada hacia el Este, como en esta secuencia de imágenes que tomé el 24 de mayo de 2014. En la primera de ellas, la sombra se proyecta sobre la zona más oriental de la caldera de las Cañadas:


24 de mayo de 2014, 19:55 hora local.


Media hora después, la sombra se ha alargado y ya ha salido de las Cañadas. Ahora su parte terminal se proyecta sobre el mar de nubes situado al Este de Tenerife. Por cierto, no quiero dejar de señalar que la fotografía está sacada a más de 3.000 metros de altitud y en primer plano aparecen ejemplares de retama del Teide (Spartocytisus supranubius) en plena floración. Esta planta es una auténtica superviviente, como vimos en la primera entrada del blog:


24 de mayo de 2014, 20:25 hora local.

Esta fotografía está tomada quince minutos después que la anterior. La sombra ha seguido alargándose y ahora alcanza una segunda capa de nubosidad situada a mayor distancia. Los rótulos de la foto señalan la sombra del Teide y, justo encima, la presencia de un rayo anticrepuscular, que es ese canal oscuro que parte del vértice y se dirige hacia arriba a la derecha. Se forma al interferir la cima del pico con las últimas luces solares:


24 de mayo de 2014: 20:40


Ahora vamos a darle un poco de "zoom" a la foto anterior. Se observa mucho mejor cómo la sombra del Teide se proyecta sobre la zona de nubosidad más cercana a Tenerife, posteriormente sobre el mar y finalmente sobre esa zona de nubosidad ya reseñada que se encuentra a mayor distancia. También podemos ver el rayo anticrepuscular formado por la cima del Teide, así como otros rayos anticrepusculares más tenues (por ejemplo en la parte izquierda de la foto) debidos a la interferencia de la luz solar con nubes de tipo medio presentes en el cielo durante aquel atardecer:




La ascensión al pico del Teide a últimas horas de la tarde permite librarnos del calor reinante en las horas centrales del día. Además, puede pernoctarse en el refugio de Altavista (situado a más de 3.500 metros en la misma ladera del volcán) y madrugar para ascender hasta la cumbre y contemplar el amanecer desde allí. Así salía el sol desde el punto más alto de España el 25 de mayo:


25 de mayo de 2014, 7:05

Por supuesto, al amanecer también se puede disfrutar del grandioso espectáculo de la sombra del Teide proyectada, ahora mirando hacia el Oeste.
En este caso observamos dentro del óvalo la sombra perfectamente triangular del pico proyectada en la atmósfera. La luz es todavía demasiado tenue para que se pueda visualizar el fenómeno sobre las nubes: 


25 de mayo de 2014, 7:07. Mirando hacia el Oeste.

Esta foto que acabamos de ver muestra otro fenómeno curioso, y también relacionado con la sombra: ¿veis la zona oscura de color entre violeta y rosado que se extiende en el cielo a ambos lados de la sombra del Teide? Es un fenómeno atmosférico y tiene su propio nombre: el "cinturón de Venus". Se llama así porque suele verse al atardecer coincidiendo muchas veces con la salida de este astro por el horizonte, aunque como se puede comprobar en esta imagen, es perfectamente visible también durante el amanecer. Podríamos definir este fenómeno como una "sombra telúrica". Efectivamente, es la sombra de la superficie de nuestro planeta proyectada en la atmósfera.

Diez minutos después el Sol ya ilumina con más intensidad y tenemos una proyección "mixta", sobre las nubes y sobre la atmósfera:


25 de mayo de 2014, 7:07. Mirando hacia el Oeste.

Hay que tener en cuenta, cuando decimos que la sombra se proyecta sobre la atmósfera, que esta capa que envuelve la corteza terrestre no sólo está formada por gases: en su composición se incluyen partículas sólidas de pequeño tamaño y aerosoles que actúan a modo de pantalla. Ellas son las que permiten realmente que la sombra se proyecte en la atmósfera.

Conforme el sol va ascendiendo por el horizonte, ocurre lo contrario que al atardecer: la sombra se va haciendo cada vez más corta. Poco después ya no se proyectaba sobre la atmósfera; lo hacía sobre el mar de nubes situado al Oeste de Tenerife:


25 de mayo de 2014, 7:39. Mirando hacia el Oeste.

Esta foto también recoge un fenómeno atmosférico singular. Ahora hay que fijarse en el ápice de la sombra. ¿Observáis una especie de anillo luminoso concéntrico al vértice?. Es un fotometeoro relativamente común en zonas altas, y se denomina "gloria" o "corona de Ulloa". Se debe a la difracción de la luz solar por las gotitas de agua que forman una capa de nubes o un estrato de niebla. Por eso es más fácil verlo desde montañas, donde existen puntos situados a mayor altitud que las nubes o nieblas.

Aunque la sombra del Teide es espectacular por sus dimensiones y su forma triangular, no es el único accidente geográfico que la proyecta: ese mismo día 25 de mayo se podía observar desde su cima cómo las sombras de los riscos de las Cañadas del Teide descansaban sobre el lecho de estratocúmulos del mar de nubes:


Riscos occidentales de las Cañadas de Teide. 25 de mayo de 2014, 7:48.

Hemos visto ya algún ejemplo de la sombra del Teide proyectada sobre la atmósfera, pero no quiero dejar de compartir esta imagen tomada desde el Observatorio de Izaña el atardecer del 14 de febrero del 2014, pocas horas antes de la llegada de un extraordinario temporal de nieve y hielo (del que hablaré en futuras entradas). Aquel día había algo de calima (polvo en suspensión) en la atmósfera y la Luna estaba llena. El resultado fue casi mágico:


Desde el Observatorio de Izaña hacia el Este. 14 de febrero del 2014, 18:53.



El Observatorio de Izaña es una buena atalaya para observar la sombra del Teide. De hecho, hay instaladas varias cámaras web orientadas a los distintos puntos cardinales, y no es raro poder contemplar el fenómeno al atardecer a través de la cámara orientada hacia el valle de Güímar, es decir, hacia el Este.
Haciendo clic aquí puedes acceder a la imágenes de estas cámaras web. Y aquí, un ejemplo reciente:



Estas cámaras almacenan imágenes cada cinco minutos, de manera que puede realizarse una animación utilizando la técnica "time-lapse" (consistente en unir las imágenes y mostrar un determinado número de ellas en un intervalo de tiempo). Esto es lo que se hizo con las capturas de la cámara web orientada al valle de Güímar el 19 de agosto del 2012. El vídeo no es de gran calidad, pero es interesante, pues permite ver por un lado cómo comienza a afectar a la isla de Tenerife un episodio de calima en niveles medios y bajos (se observa el color ocre en las capas bajas de la atmósfera contrastando con el azul de las capas altas) y, en la parte final del vídeo, cómo la sombra del Teide se proyecta sobre esa calima:




Y para finalizar, he pensado que sería bueno mostrar una foto desde el lado sombreado, porque la conjunción de la silueta del Teide con las luces del atardecer en las cumbres de Tenerife nos brinda un espectáculo de una belleza inigualable:


Atardecer desde el Observatorio Atmosférico de Izaña, 14 de febrero del 2014, 19:02. Al fondo puede verse la silueta inconfundible de las cumbres de la isla de La Palma.