jueves, 7 de agosto de 2014

Iridiscencias: colores en las nubes.


Bienvenido a esta tercera entrada del blog Supranubius. En ella voy a hablar de un fotometeoro de gran belleza, aunque quizás un tanto esquivo: las iridiscencias (o irisaciones, ambos términos son sinónimos) en las nubes.

Como ya comenté en mi anterior entrada, los fotometeoros son "aquellos fenómenos luminosos producidos por la reflexión, refracción, difracción o interferencia de la luz proveniente del Sol o de la Luna". El ejemplo más conocido de fotometeoro quizás sea el arcoíris (sí, es preferible escribir la forma simple a la compuesta arco iris), aunque existen más: las coronas solar y lunar, las glorias o espectros de Brocken, los halos, etc. Incluimos en este grupo a las iridiscencias.

Las iridiscencias son zonas o franjas paralelas de colores dispuestas de manera irregular en un área determinada o en la totalidad de una nube, guardando cierta similitud con las manchas visibles en los charcos u otras superficies acuosas cuando contienen algún tipo de aceite. Las nubes donde se observan se encuentran entre el sol y el observador, generalmente bastante cerca del astro, aunque en ocasiones pueden situarse a distancias mayores. Las iridiscencias son debidas a difracción de la luz del sol por parte de las nubes; también son causadas por la interferencia de las gotitas de agua de la nube con esa luz procedente del sol, especialmente cuando la distancia en la bóveda celeste entre las nubes y el astro es mayor de 10º.

Cirrocumulus con irisaciones desde el Pico del Teide, Tenerife. 25 de mayo de 2014

Las iridiscencias se forman generalmente en nubes del género Altocumulus compuestas de agua subfundida (es decir, que se encuentra en estado líquido a pesar de que la temperatura es muy inferior a los 0ºC) o en Cirrocumulus formados por cristalitos de hielo, como ocurre muy probablemente en las nubes de la fotografía superior. La coloración, en general con tonalidades suaves, suele adquirir tonos azul-verdosos o amarillentos-rojizos, bien en bandas paralelas o dispuestos irregularmente y pueden llegar a ser bastante brillantes.

La tarde del 27 de marzo de 2014 fue muy activa en la formación de nubes con irisaciones. Se trataba de la "avanzadilla" de un frente frío que en los días posteriores afectó al archipiélago canario dejando precipitaciones y un descenso significativo de las temperaturas. Hago un inciso para comentar que la aparición de este tipo de nubes altas, (no necesariamente con irisaciones) u otras como cirros o incluso estelas de condensación de aviones pueden ser una señal de cambio de tiempo. Por eso es muy interesante observar las nubes y su evolución: si van aumentando en número y grosor es señal de que también hay un aumento de la humedad y la inestabilidad atmosférica, y es muy probable que en las próximas horas empeore el tiempo con presencia de precipitaciones y vientos fuertes. 

Volviendo al tema que nos ocupa, aquella tarde se pudieron ver numerosas formaciones nubosas con irisaciones desde Santa Cruz de Tenerife hacia el Noroeste. Aquí tenemos algunos ejemplos:


Santa Cruz de Tenerife, 27 de marzo de 2014


Estas formaciones nubosas tan extrañas parecen ser Cirrocumulus lenticularis (este nombre lo toman porque su forma recuerda a una lente). Las nubes ya son peculiares de por sí, pero con las irisaciones adquirieron un aspecto realmente singular. Se observan muy bien las distintas tonalidades y la disposición en forma paralela de los colores ocupando buena parte de las nubes. En la fotografía superior es posible distinguir iridiscencias incluso en los pequeños jirones desgarrados que aparecen sobre la nube principal.

Santa Cruz de Tenerife, 27 de marzo de 2014

Unos minutos después apareció la nube que vemos en la fotografía superior. En este caso las irisaciones estaban distribuidas por toda la nube también en bandas paralelas, aunque sus límites eran más difusos. Si observáis atentamente esta nube podréis ver unas irregularidades en su parte inferior izquierda, como una especie de "agujeros" en la nube a través de los cuales se observa el cielo. Es una de las características de las llamadas "nubes fantasma", bautizadas así por Ramón Baylina, experto observador de nubes de montaña, y cuyo interesante blog sobre meteorología de la comarca catalana del Pallars Sobirà recomiendo seguir. Su nombre obedece a las rápidas transformaciones de que son objeto y su aspecto realmente fantasmagórico. En futuras entradas de este blog me ocuparé de ellas, pues se trata de un tipo de nubes realmente peculiar.

Veamos algunos ejemplos más:


 

Santa Cruz de Tenerife, 27 de marzo de 2014

Se observa mejor que se trata de bancos de Cirrocumulus en transición de la especie stratiformis a lenticularis. La velocidad con la que se producían los cambios en estas nubes era impresionante. Y de nuevo vemos en ellas las tonalidades "pastel" ocupando buena parte de su superficie. También hay, alrededor de las nubes principales, jirones con ese aspecto característico de las "nubes fantasma".

Por último, os muestro unas iridiscencias muy curiosas que he fotografiado este mismo verano en Londres:


Londres, 17 de junio de 2014.

La particularidad de estas iridiscencias es que no estaban formadas en nubes, sino en restos de ellas: en virgas, que es como se conoce a la precipitación en forma de hielo o agua que no alcanza la superficie, sino que se evapora previamente. Las virgas pueden permanecer en el aire aunque la nube que las generó se haya disipado por completo. Podéis ver aquí un ejemplo de virgas con las nubes todavía bien formadas. En este caso se trataba con casi total seguridad de virgas formadas por cristalitos de hielo procedentes de Altocumulus ya desaparecidos. Se observan las mismas tonalidades que en las fotos anteriores, aunque con una disposición en bandas verticales, mientras que en las fotos tinerfeñas predominaban las horizontales.

Esto es todo por el momento. Espero que a partir de ahora miréis al cielo con curiosidad en busca de iridiscencias. Recordad que es un fenómeno generalmente efímero y al mismo tiempo algo peligroso, ya que el sol suele estar muy cerca de las nubes donde se forman, por lo que es imprescindible la utilización de gafas de sol de buena calidad.

Nota: Para la elaboración de las definiciones que has podido leer me he apoyado en el "Atlas Internacional de Nubes", volumen 1, "Manual de observación de nubes y otros meteoros", que puede comprarse directamente desde la web de la  Organización Meteorológica Mundial. También he consultado el "Atlas de Nubes y Meteoros", obra de dos grandes fotógrafos de nubes españoles, J.A. Quirantes y J.A. Gallego. La obra está editada por Cantabria Tradicional y es muy recomendable para todo aquel que quiera conocer más sobre las nubes y los meteoros. Puedes encontrar más información sobre esta obra aquí.


 





1 comentario:

  1. Vaya fotazos. A partir de ahora miraré los matices pictóricos del cielo con otros ojos...

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