lunes, 22 de septiembre de 2014

El mar de nubes (I)



En un blog dedicado a la meteorología escrito en las Islas Canarias es casi obligatorio hablar de uno de los fenómenos meteorológicos más singulares y a la vez más representativos de este archipiélago: el mar de nubes. Desde luego, no es algo exclusivo de las "islas afortunadas"; se puede observar en otras muchas partes del mundo. Pero las características climáticas de la zona donde se encuentran ubicadas estas islas así como la imponente orografía de la mayoría de ellas permite la observación -y el disfrute- de este fenómeno con más frecuencia y facilidad que en otros lugares. Como hay mucho que contar, le dedicaré más de una entrada.

Generalmente se denomina mar de nubes a una capa de nubosidad que se extiende horizontalmente por debajo de nuestro punto de observación, el cual habitualmente está situado a una altitud considerable. Las nubes que conforman dicha capa suelen pertenecer a los géneros Stratus y Stratocumulus y probablemente se le ha dado este nombre porque cuando lo observamos tenemos la sensación de estar frente a un auténtico mar que puede abarcar decenas, cientos o incluso miles de kilómetros cuadrados de superficie. A pesar de la gran extensión horizontal que es capaz de alcanzar, su grosor por lo general no supera algunos centenares de metros.

Mar de nubes desde la zona alta del valle de La Orotava, en el paraje conocido como "Los Órganos". Se observa cómo la capa nubosa se extiende horizontalmente, quedando un cielo completamente despejado por encima. Al fondo se pueden ver las cumbres de la isla de La Palma.

Así pues, para observar el mar de nubes necesitamos estar en un punto elevado (en la cima de una montaña, por ejemplo). Si al encontrarnos en dicho punto se está produciendo el fenómeno, la capa nubosa ocultará parcial o totalmente el valle o páramo que se encuentra por debajo. Si estamos en la parte más alta de una isla, el mar de nubes impedirá ver sus zonas bajas y tapará una buena porción del mar que la rodea. Pero, ¿por qué se forma el mar de nubes?

Los mecanismos que dan lugar a la formación del mar de nubes pueden ser quizás un tanto abstrusos para los no iniciados en meteorología; tenemos que comprender ciertos aspectos relacionados con el comportamiento de la atmósfera, la capa gaseosa que rodea nuestro planeta. Voy a tratar de explicarlo de la manera más sencilla posible. Espero que la comprensión del fenómeno no le reste romanticismo (aunque eso ya depende de lo que sienta cada uno mientras lo observa).

Necesitamos, básicamente, dos cosas: que existan las condiciones adecuadas para que se formen nubes a no demasiada altitud y que "algo" las confine en las capas bajas de la atmósfera, que no les permita crecer verticalmente ni "escapar" hacia arriba. Para lo primero existen varios mecanismos, pero ahora nos vamos a centrar en el causante del mar de nubes en Canarias.

Los vientos alisios son uno de los ingredientes esenciales para la formación del mar de nubes. Se trata de unos vientos que soplan desde el nordeste, en general con carácter moderado, muy frecuentes a lo largo de todo el año, aunque el período en el que más claramente se manifiestan suele abarcar desde finales de primavera hasta mediados de verano. Como todos los vientos, soplan desde las áreas de altas presiones hacia las de bajas presiones (algo parecido a lo que ocurre cuando soltamos la boquilla de un globo: el aire está a presión en su interior y al soltarla dicho aire tiende a salir hasta que la presión del interior del globo se iguala con la del exterior). 

A escala atmosférica, el área de altas presiones que en nuestro ejemplo era el globo y que causa los vientos alisios en Canarias es el anticiclón de las Azores. Nuestro archipiélago se encuentra situado en el flanco suroriental de dicho anticiclón, cuya ubicación varía a lo largo del año: en invierno se sitúa más cerca de las islas y generalmente está debilitado (tiene menos presión en su centro) y en verano suele subir de latitud, centrándose en el otro archipiélago macaronésico del que obtiene su nombre, reforzándose.

Mapa esquemático del anticiclón de las Azores en invierno (izquierda) y en verano (derecha).

El viento parte, por lo tanto, desde este anticiclón y se dirige hasta las zonas de bajas presiones intertropicales. Al hacerlo, arrastra agua superficial oceánica y permite el afloramiento de aguas profundas más frías (hay que recordar que cerca del archipiélago canario fluye, en las profundidades del océano, una corriente fría denominada corriente de Canarias). En ese recorrido el viento se humedece, por el contacto con la superficie oceánica, y se enfría, a causa de la referida corriente fría de Canarias. Así pues, cuando llegan al entorno del archipiélago los vientos alisios casi siempre son frescos y húmedos. 

Teniendo en cuenta lo anterior, ahora hay que hacer referencia a otro fenómeno físico que ocurre en la atmósfera: la temperatura del aire suele descender con la altitud, porque la presión atmosférica es menor y por tanto los choques entre las moléculas que componen el aire también. Eso es exactamente lo que ocurre en la capa atmosférica más cercana al océano: la temperatura va descendiendo conforme ascendemos dentro de ella. Y resulta que la capacidad del aire para retener vapor de agua es proporcional a la temperatura. Por tanto, cuanto menor es la temperatura, menor es dicha capacidad de retención de vapor de agua. Como nuestra masa de aire está humedecida y enfriada por los vientos alisios, a una altitud determinada suele ocurrir que la masa de aire ya no admite más vapor de agua y se produce su saturación: el vapor se condensa dando lugar a la formación de nubes.

Ya sabemos, por lo tanto, que los alisios (con la colaboración de la corriente fría de Canarias) enfrían y humedecen las capas bajas de la atmósfera lo suficiente como para que se formen las nubes. Ahora necesitamos saber cuál es el fenómeno que hace que esas nubes se extiendan horizontalmente en niveles bajos sin escapar o crecer hacia arriba. Pues bien, ese fenómeno se denomina subsidencia, y se trata básicamente de descenso de aire desde las capas altas y medias de la atmósfera hacia las bajas.


En las latitudes a las que se encuentran las islas Canarias se produce en las capas altas de la atmósfera un fenómeno conocido como "convergencia": grandes cantidades de aire procedentes del norte y del sur se encuentran; podríamos decir que chocan y buscan un modo de escapar. La vía de escape suele ser hacia abajo, es decir, hacia las capas inferiores de la atmósfera. Y si antes hemos visto que al ascender dentro de una masa de aire la temperatura experimentaba un descenso, a este aire que se dirige hacia abajo le ocurre lo contrario: se comprime y se calienta. Llega un punto en que este aire en descenso se encuentra con la capa influenciada por los vientos alisios; para esta capa, el aire descendente superior actúa a modo de tapadera: la presiona impidiendo que escape de las zonas bajas. 

Así pues, ya sabemos por qué se forman las nubes y cuál es la causa de que queden confinadas en niveles bajos. Este pequeño esquema resume todo lo dicho hasta ahora:



Tal y como vemos en el dibujo, el relieve de las islas (especialmente el de las más elevadas) también ayuda a la formación del mar de nubes, ya que cuando los alisios se topan en su recorrido con estas auténticas montañas emergiendo del mar se ven obligados a ascender para intentar superar esa barrera; en el ascenso se enfrían más y ello facilita la condensación y la formación de nubes. Como son unas islas tan elevadas las nubes generalmente no consiguen atravesarlas, de modo que quedan confinadas en las laderas a barlovento. Por eso es tan habitual el mar de nubes en el norte de las islas cuando soplan los alisios, mientras que el sur suele presentar cielos despejados.


Imágen del canal visible del satélite Meteosat donde se observa la acumulación de nubosidad baja arrastrada por los vientos alisios en las zonas a barlovento, es decir, al norte y noreste de las islas más montañosas. El sur de estas islas y Lanzarote y Fuerteventura presentan cielos despejados; en otras ocasiones la nubosidad pasa por encima de estas dos islas, ya que no alcanzan la altitud suficiente para retener la nubosidad. (C) Eumetsat.


 En el nivel donde se produce el paso del mar de nubes a la capa superior más cálida tiene lugar lo que se conoce como inversión térmica: la temperatura sube bruscamente, a pesar de que, como hemos visto, normalmente ocurre lo contrario:la temperatura desciende con la altitud. Esta inversión térmica refuerza la "tapadera" de la que hemos hablado anteriormente, ya que si una masa de aire en ascenso encuentra otra masa a mayor temperatura por encima, no podrá seguir ascendiendo. Esto es debido a que su densidad será mayor que la de la masa más cálida, y la menor densidad del aire cálido es lo que provoca su ascenso en el seno del aire frío, al igual que una burbuja de aceite tiende a ascender dentro de un vaso de agua.


La fotografía superior nos muestra el mar de nubes confinado en el norte de Tenerife: el gran relieve de las islas más montañosas nos permite ascender por encima de la capa de Stratocumulus y disfutar de imágenes tan bellas como la que observamos aquí. Si ahora iniciásemos un descenso hacia la costa, en primer lugar nos introduciríamos en las nubes: nos veríamos envueltos por una densa capa de niebla que la vegetación ha sabido aprovechar muy bien, desarrollando mecanismos para captar las gotitas de agua que la conforman y surtiéndose así de un aporte hídrico extra, algo muy importante en un archipiélago donde las lluvias son escasas e irregulares, concentradas en fuertes temporales.

Si seguimos nuestro descenso, llegaría un momento en que la capa de nubes quedará por encima de nosotros. Su aspecto será claramente distinto: mientras que en su parte superior se nos mostraba de un color blanco brillante, por debajo aparecerá como una manta opaca de color gris oscuro. Es curioso, pero es exactamente la misma capa de nubes; lo que ha cambiado es la perspectiva del observador. Esta capa nubosa es tan persistente en las zonas del Norte de las islas más montañosas que hasta tiene un nombre local que la define perfectamente: la "panza burro":

"Panza burro" o capa de Stratocumulus cubriendo el Norte de Tenerife en enero del 2012. Obsérvese el aspecto tan diferente que presenta la nubosidad vista desde abajo. Si ascendiéramos hasta un punto situado por encima de estas nubes, lo veríamos tal y como aparece en la fotografía anterior.

Hay que comentar que el mar de nubes suele tener su tope más alto en invierno que en verano: en el primer caso alcanza generalmente altitudes comprendidas entre los 1.500 a 1.800 metros; en la estación estival la subsidencia es más fuerte y por tanto la tapadera más eficaz: normalmente el tope de las nubes queda entre unos 800 a 1.000 metros. 

Quizás el mecanismo de formación del mar de nubes pueda parecernos un poco complejo, pero en lo que todos estaremos de acuerdo es que se trata de un fenómeno de gran belleza. En mi modesta opinión, es un atractivo natural más de las islas Canarias y así debería promocionarse: subir a un mirador situado por encima de las nubes ("supranubius") y contemplarlas durante un rato puede ser -y de hecho es- una experiencia fantástica que a pocos deja indiferentes.

Aquí tenéis algunos ejemplos:

Mar de nubes en el Norte de Tenerife desde la cima del Teide, durante el amanecer del 25 de mayo del 2014
Mar de nubes cuyo tope superó los 2.000 metros de altitud y se introdujo en las Cañadas del Teide, dejando una preciosa imagen de contraste entre el frescor y la humedad contenida en su seno y la aridez propia de esta zona de las cumbres de Tenerife. 25 de mayo del 2014.

Mar de nubes alcanzando el valle de la Orotava. 10 de mayo del 2014.
Foto similar a la anterior: mar de nubes sepultando el valle de la Orotava el 6 de julio del 2014. Cuando la fotografía se toma con el sol todavía bajo en el horizonte, los contrastes que se observan en el seno del mar de nubes son espectaculares.

Mar de nubes al atardecer del 15 de junio del 2013.
Mar de nubes sobre el valle de La Orotava el 6 de julio del 2014.

Hasta aquí esta primera entrada dedicada al mar de nubes; más adelante hablaré de su formación en zonas continentales y, posteriormente, volveremos a Canarias para centrarnos en algunas peculiaridades que muestra en este archipiélago.


jueves, 11 de septiembre de 2014

Pisos de nubes


Bienvenidos a una nueva entrada de Supranubius, en la que no vamos a hablar de temas inmobiliarios; bien es cierto que los pisos siguen estando por las nubes, pero no es esto lo que nos ocupa ahora, sino la disposición de las nubes a distintas altitudes en el cielo, algo que la Organización Meteorológica Mundial denomina pisos de nubes.

Efectivamente, las nubes generalmente se encuentran en un rango de altitudes que puede variar desde el nivel del mar hasta la tropopausa (capa que separa la troposfera, el lugar de la atmósfera donde tienen lugar la mayor parte de los procesos meteorológicos, de la estratosfera, capa muy importante por encontrarse en ella la capa de ozono). La altitud de la tropopausa aumenta cuando descendemos en latitud, de manera que en los polos se encuentra a unos 7 u 8 kilómetros de altitud, entre 12 y 14 kilómetros en las latitudes medias y a unos 16 o 18 kilómetros puede encontrarse en los trópicos. Hasta esas altitudes podemos encontrar las nubes más habituales, las formadas por partículas acuosas.

La Organización Meteorológica Mundial define tres pisos de nubes: el piso bajo, el piso medio y el piso alto; a cada uno de ellos van asociados determinados géneros nubosos:
-En el piso alto: Cirrus, Cirrocumulus y Cirrostratus. Suelen estar formadas por cristalitos de hielo.
-En el piso medio: Altocumulus. Pueden estar formadas por cristalitos de hielo o agua líquida en subfusión.
-En el piso bajo: Stratus y Stratocumulus. Formadas generalmenter por gotitas de agua.
Otras nubes pueden abarcar varios pisos, como los Altostratus, los Nimbostratus, los Cumulus y los gigantescos Cumulonimbus. Estas últimas nubes, las causantes de tormentas, pueden crecer por debajo de los 2 Km y alcanzar altitudes superiores a los 12 o 15 Km.

En este pequeño esquema de la UCAR podemos ver a qué altitudes se encuentran aproximadamente los pisos de nubes en función de la latitud:


Ya sabéis que este blog se llama "Supranubius" como homenaje a la retama del Teide, una planta que crece por encima de las nubes. Pero ya os podéis imaginar que no crece por encima de todas las nubes, sino únicamente las que se encuentran en el piso bajo. Y es que Tenerife (lugar donde crece la retama del Teide) es una isla con un gran relieve si lo comparamos con su extensión: en ella se puede ascender casi hasta los 4 Km. Así, en sus cumbres tenemos unos miradores fantásticos que nos permiten observar las nubes del piso bajo (que suelen quedar a una altitud inferior y que conforman el fantástico "mar de nubes") y las nubes del piso medio y alto, que quedan por encima de nosotros. 

Cuando se forman nubes en distintos pisos simultáneamente podemos contemplar, desde ese mirador privilegiado que es la zona alta de Tenerife, escenas de gran belleza. Y el objetivo de esta entrada, después de esta larga introducción, no es otro que compartir con vosotros algunas de esas imágenes.

En esta fotografía de septiembre del 2010 vemos en la parte superior (piso alto) unas formaciones nubosas extrañas cuyo origen se debió probablemente a la ondulación del flujo por la orografía de la isla de Tenerife. Su disposición ondulatoria en el sentido de la dirección del viento así parece indicarlo. Son bancos de Cirrocumulus stratiformis y Cirrocumulus lenticularis. En la parte inferior (piso bajo) se observan Stratocumulus asociados a los vientos alisios y las sombras de las nubes situadas por encima. Al fondo podemos ver la isla de Gran Canaria.


La imagen superior es muy habitual en invierno en las cumbres de las islas canarias más montañosas: el "mar de nubes" asociado a los vientos alisios suele tener un tope más alto (siempre dentro del piso bajo; en verano suele situarse entre 800 y 1.000 metros y en invierno puede ascender hasta los 1.800 metros). Ese tope en ocasiones es lo suficientemente alto como para superar la cordillera dorsal que desde el Teide se dirige en dirección Nordeste hacia Anaga en Tenerife. Así ocurre en esta foto, realizada en el invierno del 2013, todo ello contemplado por unos Cirrus spissatus situados en el piso alto probablemente a gran altitud (más de 7 kilómetros).

 Mirando hacia el Oeste una mañana de invierno nos encontramos con nubes muy por encima del Teide (Cirrus fibratus y Cirrus spissatus, ambas en el piso alto, a más de 7 Km de altitud) y por debajo de nosotros un compacto mar de nubes que alcanza prácticamente el tope teórico del piso bajo (unos 2.000 metros de altitud).


El pico del Teide es una auténtica "fábrica de nubes" (tengo que hablar de esto en futuras entradas). La imagen superior, fechada en la primavera del 2011, nos muestra en el piso medio (a unos 3.500 metros de altitud) el típico "sombrero" del Teide. Esa nube se denomina Altocumulus lenticularis. Por debajo, alcanzando unos 1.600 metros (piso bajo), encontramos el típico "mar de nubes" conformado por Stratocumulus. 


 Esta foto nos muestra una situación meteorológica distinta: mientras que para la formación del Altocumulus lenticularis se requieren vientos fuertes, para que se generen nubes como este Cumulonimbus se necesita viento flojo y mucho calor en Las Cañadas del Teide. Esto es lo que ocurrió una tarde de verano del 2011, gracias también al aporte de humedad en niveles medios. La nube de tormenta comienza en el piso medio (justo encima del Teide) y muy probablemente alcanzara el piso alto (más de 6 Km de altitud). Por debajo, recibiendo las sombras del Cumulonimbis, el sempiterno "mar de nubes" de Stratocumulus anclado al piso bajo.



En ocasiones hay que echar mano de las webcam instaladas en el Observatorio Atmosférico de Izaña para encontrar auténticas rarezas, como las de las dos imágenes superiores, captadas una tarde de octubre del 2013. Ese día planearon sobre Tenerife unas nubes con el aspecto tan peculiar que vemos: son Altocumulus floccus virga, situados a unos 4.000 metros de altitud. El aspecto desgarrado que presentan se debe precisamente a esas virgas, que no son otra cosa que precipitación en forma de hielo procedente de la nube que se evapora antes de llegar al suelo. En ambas fotografías está presente en el piso bajo el "mar de nubes" compuesto por Stratocumulus. La imagen superior mira al Este, y la inferior al Oeste; en la primera podemos observar rayos anticrepusculares debidos a las sombras que proyectan las nubes que vemos en la segunda foto. En ésta se observan dichas sombras sobre el "mar de nubes".

Las fotografías vistas hasta ahora están tomadas desde el Observatorio Atmosférico de Izaña, a 2.400 metros. Como ya he comentado, se trata de un mirador privilegiado para contemplar nubes a distintos niveles, pero eso no quiere decir que desde más abajo no puedan observarse. Aquí van algunos ejemplos:


Desde Santa Cruz de Tenerife pudimos observar estas delicadas nubes en forma de gancho que aparecen en el centro de la foto:están formadas por cristalitos de hielo, ubicadas en el piso alto y denominadas Cirrus uncinus precisamente por esa forma ganchuda. A ambos lados de estos cirros observamos Stratocumulus, situados en el piso bajo pero esta vez por encima de nosotros: ¿Habéis notado la diferencia que existe al ver estas nubes desde arriba o desde abajo? En el primer caso aparecen como unas nubes de aspecto brillante, blanquecino. En cambio desde abajo tienen un color gris oscuro de lo más amenazador. Esto ocurre porque la parte superior de los stratocumulus refleja una buena proporción de la radiación solar que reciben, aunque no toda: parte de esta radiación atraviesa la masa nubosa y por eso nos podemos quemar en la playa en días nublados.¡Cuidado!


Me ha parecido interesante incluir esta foto, porque aunque no lo parezca también hay dos capas de nubes: vemos la ciudad de La Laguna, en Tenerife, y justo por encima de ella un banco de Stratus haciendo su aparición. Son nubes que están prácticamente a ras de suelo, en el piso bajo. ¿Y por encima? ¿Hay nubes? Efectivamente, las hay. El aspecto blanquecino que presenta el cielo se debe a una capa de Altostratus, nubes que generalmente se encuentran en el piso medio pero que pueden alcanzar niveles superiores. Suelen cubrir completamente los cielos y no son muy habituales aquí en Canarias, aunque de vez en cuando aparecen asociadas a la llegada de humedad a niveles medios y altos.


Esta imagen nos muestra nubes a distintas altitudes sin que ninguna de ellas, por primera vez en esta entrada del blog, se encuentre en el piso bajo: son nubes medias (altocumulus lenticularis) y altas (Cirrostratus). Los Cirrostratus, que suelen estar formados por hielo y ubicarse en el piso alto, pueden en ocasiones engrosarse y evolucionar hacia Altostratus, ya vistos en la fotografía anterior. 

La observación de nubes gana en espectacularidad si las ponemos en movimiento. La técnica "time-lapse" lo permite: como ya he comentado en entradas anteriores, consiste en realizar fotografías a intervalos regulares y juntar todas las imágenes, mostrándolas a un ritmo acelerado. El resultado no suele defraudar. He recopilado para la ocasión cuatro "time-lapses" en los que aparecen nubes en distintos pisos. Es interesante comprobar que siguen una evolución y movimiento independientes: mientras que las nubes del piso bajo pueden estar desarrollándose y desplazándose hacia el Oeste, las del piso alto pueden estar en estado de disipación y moviéndose hacia el Norte, por ejemplo. También resulta curioso el efecto de las sombras de las nubes superiores proyectadas sobre las inferiores.






Y esto es todo. Espero que esta entrada, quizás algo extensa, haya sido de vuestro interés. Como siempre, yo me conformo con que a partir de ahora se despierte la curiosidad en alguno de vosotros por localizar nubes en distintos pisos altitudinales.


 

lunes, 1 de septiembre de 2014

Las nubes "fantasma"






Bienvenidos a una nueva entrada de Supranubius. En esta ocasión voy a hablaros de unas nubes con una morfología muy particular, difíciles de clasificar en cualquiera de los tipos reconocidos por la Organización Meteorológica Mundial: son las nubes "fantasma", denominadas así por el aspecto misterioso y espectral que presentan, cambiando rápidamente de morfología ante los ojos atónitos del observador de nubes.

Tal y como podemos leer en el "Atlas de Nubes y Meteoros" (J.A. Gallego y J.A. Quirantes, editorial Cantabria Tradicional), estas nubes "fantasma" se presentan generalmente en zonas montañosas dispuestas en forma de velo tenue, delicado y semitransparente, salpicadas de oscuras burbujas o agujeros de "cielo azul" en su interior.


Ejemplo de nube "fantasma" fotografiada por Ramón Baylina. Puede observarse su aspecto espectral y las características burbujas de cielo azul encerradas en su interior.


Las nubes "fantasma" aparecen con relativa frecuencia en zonas montañosas o en las cercanías de islas con relieves considerables, como Tenerife o La Palma. Pueden anunciar un cambio de tiempo o la proximidad de un frente frío, y en ocasiones forman parte del fenómeno de las ondas de montaña, situándose a sotavento en la zona de contacto entre la capa más baja turbulenta y la capa con flujo laminar inmediatamente superior.

El fenómeno que provoca la formación de estas nubes no está muy claro, pero según comentan Gallego y Quirantes podría deberse a la interacción de dos capas atmosféricas adyacentes: una capa inferior en la que existen turbulencias mecánicas y una capa superior estable en la que domina el flujo laminar. Al parecer, cuando determinadas masas de aire situadas en esa capa inferior se ven forzadas a ascender para remontar un obstáculo orográfico sufren un enfriamiento adiabático (es decir, pierden presión y se expanden, experimentando un descenso de temperatura similar al que notamos cuando presionamos la válvula de un neumático para deshincharlo). Si la temperatura desciende lo suficiente, el vapor de agua contenido en la masa de aire se condensa y se forman las nubes. Su peculiar aspecto se debería a que la masa de aire situada en la capa turbulenta se mezcla parcialmente con la capa de flujo laminar superior, pero manteniendo algunas de sus características originales. Al producirse la mezcla, el flujo laminar se vería perturbado por las pequeñas burbujas debidas a la turbulencia de la capa inferior, generándose estas extrañas nubes en lugar de los típicos altocúmulos lenticulares.

Como ya he comentado, para la formación de estas nubes se necesita un obstáculo orográfico que provoque el ascenso de aire desde la capa turbulenta inferior, por lo que son características de zonas montañosas o islas con grandes relieves. Por eso, algunas veces este tipo de nubes se presenta en los alrededores de La Palma o Tenerife. Un ejemplo lo tuvimos el pasado 27 de marzo del 2014 en Santa Cruz de Tenerife, horas antes de la llegada de un frente frío:






En todos estos ejemplos (cuya clasificación oficial es complicada, aunque me decanto por Cirrocumulus lenticularis) podemos observar el aspecto espectral de estas nubes, así como las características burbujas de cielo azul en su interior. También se aprecia, especialmente en la última foto, que las nubes tienen presentan ciertas coloraciones conocidas como iridiscencias. Este bonito fotometeoro acompaña con frecuencia a las nubes "fantasma". Si quieres conocer más acerca de las iridiscencias puedes leer mi entrada del blog dedicada a este fenómeno haciendo clic aquí.

También desde el Observatorio Atmosférico de Izaña, perteneciente a AEMET y situado en Tenerife a 2.370 metros de altitud se pueden observar en ocasiones nubes "fantasma". De forma muy efímera aparecieron el 16 de febrero del 2014 tras el paso de un importante temporal de nieve y hielo:



En este caso el aspecto es diferente al de las nubes anteriores: las burbujas de cielo azul son bastante más grandes. Esto puede ser debido a que, dada la altitud del observatorio, nos encontrábamos más cerca de la base de las nubes y por tanto la perspectiva era diferente a la que habríamos tenido si nos hubiésemos encontrado al nivel del mar como en las fotos anteriores. La morfología de las nubes "fantasma" en Izaña cambiaba a una gran velocidad, como suele ocurrir en general con los Stratus, género en el que podrían incluirse siguiendo la clasificación oficial.

El siguiente ejemplo es algo peculiar: se trata de una nube lenticular (Altocumulus lenticularis duplicatus) que apareció en Santa Cruz de Tenerife en las horas previas a la llegada de un fuerte temporal de viento. Esta nube presenta algunas de las características de las nubes "fantasma", como su disposición en forma de velos o capas y las típicas burbujas en su interior, aunque con la salvedad de que en este caso no es cielo azul lo que vemos a través de ellas, sino la nubosidad que se encontraba por encima:




Uno de los mayores expertos en nubes "fantasma" es Ramón Baylina, en su día responsable del Observatorio Meteorológico de Sort (Lleida), gran amante de la fotografía meteorológica y en parte también "culpable" de mi afición a la observación de nubes. Desde aquí os invito a descubrir su blog Meteopallars, donde podréis encontrar espectaculares fotografías relacionadas con la meteorología. A Ramón Baylina le debemos la denominación de nubes "fantasma" (las bautizó así en 2004) y junto con Conxi Ciurana es autor de numerosas fotografías de este tipo de nubes tomadas en el entorno de la cordillera pirenáica. Aquí tenéis algunos bellos ejemplos:





Los siguientes vínculos enlazan a reportajes completos sobre nubes "fantasma" de Ramón Baylina y Conxi Ciurana:
http://meteopallars.blogspot.com.es/2013/07/nuvols-fantasmes-irisats-al-pallars.html
http://meteopallars.blogspot.com.es/2012/01/nuvols-fantasma-sobre-laneto.html
http://meteopallars.blogspot.com.es/2012/03/el-cel-en-colors-nuvols-fantasma.html
 
Y esto es todo por el momento. Espero que a partir de ahora, cuando hagas una excursión por la montaña, estés pendiente del cielo por si aparecieran ante ti unas nubes "fantasma". Hay que estar atento, porque cambian de forma rápidamente, pero su observación habrá merecido la pena.