viernes, 28 de noviembre de 2014

Un asunto «áspero»


La observación de las nubes suele interpretarse como una experiencia relajante, pausada o incluso espiritual, casi siempre evocadora. No tiene por qué ser así: contemplar uno de los fenómenos más estremecedores de la Naturaleza, las tormentas eléctricas, así como los Cumulonimbus, las nubes donde se generan, puede llegar a ser una auténtica inyección de adrenalina, especialmente para quienes disfrutamos con ese tipo de fenómenos.

Lo que ya puede resultar más sorprendente es que la observación de las nubes no esté exenta tampoco de polémica. Y es que entre la comunidad científica se ha creado un debate en torno a si debe crearse un nuevo grupo en la clasificación de nubes para dar cabida a una variedad: asperatus.

No es que se haya llegado a las manos, ni mucho menos. Tampoco, creo, ha habido puñetazos en la mesa o portazos de observadores meteorológicos airados. Pero existen discrepancias sobre si ese grupo debe crearse e incluirse en un nuevo Atlas Internacional de Nubes o si por el contrario las nubes asperatus ya tienen cabida en la clasificación actual. Hay que decir, no obstante, que todos estos debates son siempre bienvenidos. En ciencia está bien discrepar, nunca se debe trabajar con axiomas. También es cierto que a la hora de clasificar las nubes hay una componente subjetiva importante, pues nos basamos en la observación de sus formas, rasgos, disposición, etc. Y dichas observaciones siempre vienen acompañadas de la interpretación personal del observador; el propio Atlas Internacional de Nubes se caracteriza por su ambigüedad.

Todo esto viene a colación porque Ángel Rivera, meteorólogo jubilado y exportavoz del antiguo INM (actual AEMET) publicó hace unas semanas el siguiente tuit:


El «al final» que incluye Ángel (cuyo blog, por cierto, es muy recomendable) nos da la pista de que ya se llevaba tiempo debatiendo esto. Todo empezó cuando en 2009 Gavin Pretor-Pinney, presidente de la británica Cloud Appreciation Society (que traducido sería algo así como la «Sociedad para la comprensión de las nubes») decidió ponerse en contacto con la Royal Meteorological Society para trabajar conjuntamente en busca del reconocimiento oficial de la variedad asperatus por parte de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

El caso es que parece que cinco años de trabajo han dado algunos frutos: según leemos en The Blaze, la OMM habría creado un grupo de trabajo cuyo cometido sería valorar si es conveniente editar un nuevo Atlas Internacional de Nubes, algo que no ocurre desde hace más de 50 años. Este organismo internacional no es muy proclive a hacer cambios, ya que considera su atlas como un estándar y por tanto, dicen, debería ser válido en todas partes y en todo momento. Quienes tenemos que utilizarlo habitualmente discrepamos bastante: las fotografías que se ofrecen están en blanco y negro y las definiciones son demasiado ambiguas. Pues bien, el grupo de trabajo habría considerado necesaria la edición de un nuevo Atlas en el que además debería incluirse la variedad asperatus.  

¿Qué tiene de particular esta nube y por qué ha generado cierta polémica entre los observadores de nubes su posible inclusión? En primer lugar vamos a ver la definición que se ha propuesto para asperatus:  «Formación nubosa que presenta estructuras en forma de ondas bien definidas en su parte inferior, de aspecto más caótico y con menor organización horizontal que la variedad undulatus. Las nubes asperatus se caracterizan por la presencia de ondas bien localizadas en su base, que pueden ser lisas o moteadas con pequeños rasgos, y que en ocasiones descienden en forma de puntas afiladas, como si estuviéramos viendo desde abajo la superficie de un mar revuelto. Las variaciones en los niveles de iluminación y el espesor de la nube pueden dar lugar a unos efectos visuales espectaculares». Tengo que aclarar que esta definición es una traducción mía, ya que no la he encontrado en español.

Nube asperatus fotografiada en Newtonia, Missouri, EE.UU. Autor: Elaine Patrick. Fuente: theverge.com
 La parte delicada de la definición es la que dice "de aspecto más caótico y con menor organización horizontal que la variedad undulatus". Efectivamente, existe una variedad nubosa llamada así, y hay muchos observadores de nubes que piensan que los asperatus tienen cabida dentro de undulatus, y que por tanto no es necesario crear una variedad nueva. Su definición es la siguiente: «Nubes en bancos, sábanas o capas que presentan ondulaciones. Estas ondulaciones pueden observarse tanto en capas de nubes relativamente uniformes como en nubes compuestas por elementos separados o unidos. Algunas veces se ve un doble sistema de ondulaciones. Este término se aplica principalmente a los Cirrocumulus, Cirrostratus, Altocumulus, Altostratus, Stratocumulus y Stratus»

Cirrocumulus undulatus sobre el Pico del Teide

Puede que las fotos que he elegido como ejemplo de cada una de las variedades induzcan a pensar que realmente ambas son muy diferentes. En realidad lo son, ya que son nubes que pertenecen a géneros nubosos distintos. Pero si la variedad undulatus incluye todas aquellas nubes que presentan ondulaciones, ¿por qué no iban a poder incluirse las asperatus dentro de aquellas?

Lo cierto es que es un tema complicado: por un lado está claro uno de los rasgos esenciales de las nubes asperatus es que presentan ondulaciones en su base, pero también es cierto que dichas ondulaciones suelen presentarse de una forma muy característica (la parte delicada de la definición que comentaba antes). No tengo muy claro que dichas nubes deban incluirse en el nuevo Atlas Internacional de Nubes; en cambio, tengo clarísimo que el nuevo Atlas debe editarse lo antes posible y con una buena revisión de los textos para evitar ambigüedades.

Para finalizar, debo reconocer que no he sido capaz de observar muchas nubes asperatus a lo largo de mi vida. No obstante, aquí os muestro algunas candidatas a pertenecer a ese grupo:

Posibles Stratocumulus asperatus sobre el aeropuerto de Barcelona en agosto del 2014

Stratocumulus stratiformis asperatus cerca de Monreal del Campo (Teruel)


Si habéis llegado hasta aquí y os ha parecido interesante el tema, os recomiendo esta lectura relacionada (en inglés): Out of thin air: is this the world's newest type of cloud?

Por supuesto, espero vuestra opinión y comentarios sobre el tema: me gustaría que el blog fuera no sólo un lugar de lectura, sino también un punto de encuentro en el que intercambiemos puntos de vista, pues eso es siempre enriquecedor. Sólo me falta agradecer a Marta Jover, traductora jurado, sus consejos para conseguir una traducción lo más correcta posible de la definición de asperatus.







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