jueves, 19 de marzo de 2015

La cencellada (II)


Bienvenidos a una nueva entrada de Supranubius. En esta segunda entrega dedicada a la cencellada (puedes ver la primera parte aquí) os quiero mostrar unas fotografías realizadas después de un episodio que tuvo lugar la madrugada del 29 al 30 de enero del 2014. Fue un episodio efímero, pero dejó imágenes de gran belleza, sobre todo en la vegetación.

Una fina capa de hielo cubrió las partes aéreas (es decir, las que están por encima del suelo) de las plantas que sobreviven en el entorno del Observatorio Atmosférico de Izaña. Sí, he dicho "sobreviven" en lugar de "viven". Y es que, como ya he comentado alguna vez, esta vegetación tiene mucho mérito: soporta temperaturas bajas, vientos huracanados y cencellada en invierno, grandes sequías y enormes dosis de radiación en verano y, ocasionalmente, lluvias muy intensas o acumulaciones de hielo brutales, como las que vimos en la primera entrega sobre la cencellada. 

Hay que decir que las plantas que crecen en este entorno están perfectamente adaptadas a las condiciones de vida tan duras que han "elegido". Tanto es así, que la mayoría de ellas no crecen en ningún otro lugar del mundo, es decir, son especies endémicas. Y ahora veamos esa acumulación de hielo en sus partes aéreas:


Fistulera (Scrophularia glabrata).


Fistulera (Scrophularia glabrata). En esta foto y en la anterior todavía pueden verse, encapsulados por el hielo, los frutos secos de la primavera anterior.

Hierba pajonera (Descurainia bourgeauana)

Rosalillo de cumbre (Pterocephalus lasiospermus). Se aprecian los restos del órgano floral ya seco, de la temporada anterior, rodeado de hielo.

Ejemplar seco de retama del Teide (Spartocytisus supranubius) y brote joven de rosalillo de cumbre (a su izquierda).

Hielo acumulado en ramas de un ejemplar de retama del Teide.
Probablemente hayáis oido hablar alguna vez del tajinaste rojo (Echium wildpretii). Es un endemismo canario cuya principal particularidad es su espectacular inflorescencia -que puede superar los dos metros de altura- repletas de flores de un rojo vivo que le da un aspecto casi extraterrestre. Pues bien, en la primavera del 2013 creció un ejemplar justo al lado del Observatorio de Izaña. Aquí lo tenéis: 



Estaréis de acuerdo conmigo en que la floración es impresionante, ¿verdad?. Pues bien, la primavera pasó, la inflorescencia se secó y ahí se quedó hasta que llegó el invierno. Y si fue fantástico ver su floración, no lo fue menos observar los restos secos del tajinaste completamente cubiertos de hielo:


En la entrada anterior un lector del blog (Javichu) me comentaba que lo que veía en las fotografías le recordaba más al fenómeno de la lluvia engelante que al de la escarcha. Él tenía la idea de que la cencellada era una especie de escarcha "a gran escala", pero en realidad tiene más parecido con la lluvia engelante que con dicho meteoro. 

La respuesta que yo le daba era la siguiente: "Hola Javichu, muchas gracias por tu comentario. La escarcha es un fenómeno diferente al de la cencellada, aunque a veces puedan confundirse. La escarcha es un depósito de hielo que aparece en la superficie de objetos que están lo suficientemente fríos como para producir la SUBLIMACIÓN directa del vapor de agua en forma de hielo. Pongo "sublimación" en mayúsculas porque esa es la clave: el vapor se convierte directamente en hielo. En la cencellada, en cambio, las gotitas que impactan suelen estar subfundidas, es decir, en estado líquido, congelándose inmediatamente al impactar contra los objetos. En este sentido, es más parecido a la lluvia engelante que a la escarcha; la diferencia es, principalmente, el tamaño de las gotas (mucho más pequeño en el caso de la cencellada)".

Y como muchas veces las imágenes valen más que mil palabras, os pongo dos fotografías donde se puede observar la diferencia. La primera de ellas muestra una planta con escarcha: en ella se observan perfectamente los cristalitos de hielo. En la segunda aparece otra planta con cencellada: el hielo se acumula en una sóla dirección (coincidente con la de la procedencia del viento) y éste tiene un aspecto más vítreo, propio de agua en subfusión que se ha congelado al impactar con la planta o con hielo previamente acumulado:



En la anterior entrada os había prometido un vídeo en el que podemos el efecto de la cencellada sobre el instrumental del Observatorio de Izaña. Pues bien, aquí lo tenéis. Fue grabado la mañana del 20 de febrero del 2015, cuando un episodio de bajas temperaturas, humedad y vientos fuertes provocó la formación de este meteoro en las cumbres de Tenerife. He decidido dejar el sonido original; creo que permite tener una idea más clara de las condiciones ambientales reinantes. En el momento de la grabación, la temperatura era de -3ºC y el viento soplaba con rachas superiores a los 50 Km/h.



Esto es todo por el momento. Espero que os hayan parecido interesantes estas dos entradas dedicadas a la cencellada. Un saludo y gracias por seguir este blog.


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