miércoles, 8 de abril de 2015

Temporal de invierno en primavera


Hola a todos. Tras dos entradas dedicadas al fenómeno de la cencellada, ponemos (de momento) punto y final a la "trilogía del frío" con un reportaje dedicado al último temporal de nieve y hielo acaecido en las cumbres de Tenerife, que tuvo lugar entre el 18 y 24 de marzo, es decir, en la transición del invierno a la primavera astronómica.

Y es que hay que distinguir entre el comienzo de la primavera astronómica (que este año tuvo lugar el día 20 de marzo a las 22:45 hora local canaria) y entre primavera climatológica: para los científicos que estudian el clima a lo largo del año el período primaveral abarca desde el 1 de marzo hasta el 31 de mayo. 

En cualquier caso, la irrupción de aire frío más intensa vivida en Tenerife a lo largo de este año tuvo lugar durante las fechas ya señaladas, y las consecuencias más visibles fueron las nevadas por encima de los 1.500 metros de altitud. Pero también se registraron rachas de viento muy fuertes y se produjo un importante descenso térmico, que como suele ser habitual, fue más significativo en medianías y cumbres.

Aunque el episodio comenzó el día 18 (en el Observatorio de Izaña ya se registraron temperaturas negativas desde ese día y hubo presencia de niebla que se congelaba al chocar con los objetos formando cencellada), el momento álgido se vivió durante los días 22 y 23 de marzo, cuando nevó de forma moderada, llegándose a acumular espesores superiores al medio metro en algunos puntos.

Además de todo esto, el mismo día del inicio de la primavera, el 20, se produjo por la mañana un eclipse parcial de sol: la luna cubría aproximadamente el 45% del disco solar en el momento de máxima ocultación. Fue un eclipse difícil de seguir en Canarias a causa de la abundante nubosidad, pero aún así hubo suerte y se pudieron conseguir algunas imágenes:




Dos fotografías del eclipse parcial de sol desde Santa Cruz de Tenerife el día 20 de marzo a las 8:47 hora local.


Unos minutos antes, el compañero Toño Perdigón pudo obtener esta bonita imagen de los instantes iniciales del eclipse desde el Observatorio de Izaña, ayudado por una fina pantalla de niebla.

Volviendo al temporal, ese mismo día 20 por la tarde teníamos las primeras señales de que se avecinaba un cambio de tiempo: desde Santa Cruz de Tenerife se divisaban estas nubes sobre la dorsal de Izaña:


Nubes de desarrollo vertical sobre la dorsal de Izaña. En la parte superior de las mismas se observan unos finos velos llamados "pileus", que están relacionados con las corrientes ascendentes de aire que se generan en el interior de esas nubes y que suelen ser indicadores de inestabilidad atmosférica.
El día 22 por la mañana ya se producían chubascos en Santa Cruz de Tenerife, que dejaban ver un bonito arcoíris iluminado por los primeros rayos del sol:





Poco después, ya subiendo al Observatorio de Izaña, la lluvia fue dando paso a la nieve. A primeras horas de la mañana cuajó a partir de 1.700 metros, aunque posteriormente la cota bajó de los 1.500 metros. Y en el Observatorio se juntaron la nieve y el hielo, éste último en forma de cencellada, para brindarnos un bonito espectáculo:


Aspecto de la carretera de acceso al Observatorio de Izaña en las primeras horas del temporal de nieve y hielo.
La nevada se intensificó el día 22 por la tarde y persistió durante el 23 por la mañana. A lo largo del episodio se recogieron más de 55 litros por metro cuadrado de precipitación, todos ellos en forma de nieve. Las siguientes fotografías son una muestra de la situación en el Observatorio durante la mañana del día 23 de marzo:

Instrumental del Observatorio de Izaña con cencellada. Al fondo, la fachada del edificio principal, no se divisa mal a causa de la niebla sino a causa de la intensa nevada que estaba cayendo en ese momento. Las nevadas en Izaña suelen ir generalmente acompañadas de vientos fuertes y muchas veces se producen en realidad precipitaciones de nieve granulada en lugar de en forma de copos livianos, por lo que el efecto "metralla" de ese tipo de precipitación es muy molesto a la hora de trabajar (o tomar fotografías) en el exterior.


Impresionante depósito de hielo (cencellada) en el instrumental situado en la azotea del Observatorio.


Un pararrayos no puedo soportar el peso de hielo acumulado en su mástil y se partió. Afortunadamente, este episodio de mal tiempo no vino acompañado de un fuerte aparato eléctrico.
Hay que señalar, como dato curioso, que las temperaturas se mantuvieron en el Observatorio de Izaña prácticamente seis días consecutivos por debajo de los cero grados (desde primeras horas de la tarde del 18 al mediodía del 24 de marzo), alcanzándose una temperatura mínima la madrugada del día 23 de -5,1ºC. Por supuesto, la garita meteorológica donde están instalados los sensores de temperatura y humedad también sufrió las consecuencias del temporal:




En la foto superior, aspecto normal de la garita meteorológica del Observatorio de Izaña. En la inferior, la misma garita poco después de cesar el temporal de nieve y cencellada. Tal acumulación de hielo puede restar fiabilidad a las mediciones, pues el hielo, al ser un mal conductor térmico, actúa como aislante. Pero al fin y al cabo, estas medidas erróneas, ¿no son debidas a un fenómeno natural?
 
La mejoría del tiempo la tarde del día 23 fue bastante rápida: cesaron las precipitaciones, amainó el viento (que por la mañana había alcanzado rachas superiores a los 100 Km/h) y el cielo fue quedando libre de nubes. Fue entonces cuando se pudo disfrutar el espectáculo plenamente:


Otra foto del acceso al Observatorio, realizada el 23 por la tarde. Se observa que la niebla va levantando y que hay más nieve acumulada en el suelo que el día anterior.
En los primeros momentos en los que se dejó ver el sol, éste venía acompañado de una tenue corona solar formada por los finos estratos que surcaban el cielo a toda velocidad.

Cencellada en el heliógrafo de Campbell-Stokes, que se utiliza para medir la insolación.

 
El edificio donde están ubicadas las cámaras web del Observatorio, cubierto por una gruesa capa de hielo.



Una buena parte de la vegetación presente en el entorno del Observatorio quedó cubierta por la nieve. Llama la atención la enorme cantidad de hielo que son capaces de acumular en forma de cencellada las pequeñas ramitas que sobresalen de la capa de nieve.

 
Los ejemplares de retama del Teide (Spartocytisus supranubius) también acumularon hielo en abundancia. Obsérvese la diferencia entre el aspecto de un ejemplar en flor (foto superior) y otro cubierto de cencellada.

 
El pozo del Observatorio, cuando comenzaba a remitir el temporal.


El atardecer de aquella tarde del día 23 de marzo fue fantástico:

 


La madrugada del 24 no fue menos espectacular: sobre el Teide pudimos observar un arco anticrepuscular, también conocido como "cinturón de Venus". Es una franja rosada que se observa en el cielo a causa de la iluminación solar, que todavía no llega a capas inferiores:


Y unas pocas horas después, este era el panorama desde la terraza de la torre del Observatorio:


El relevo del personal hubo de hacerse con la ayuda del vehículo TOM (Tractor Oruga de Montaña) del Ejército de Tierra, ya que la carretera estaba sepultada bajo una buena cantidad de nieve:


 


 Este temporal de nieve relativamente tardío (no es para nada excepcional que nieve en primavera aunque es más habitual que lo haga en los meses invernales) será muy beneficioso para la vegetación del Parque Nacional del Teide, que probablemente nos regalará dentro de poco nuevas estampas de gran belleza, esta vez relacionadas con la floración, de las que intentaremos dar cuenta en una futura entrada de Supranubius.

Muchas gracias por haber llegado hasta aquí. Creo que queda claro que en las Islas Canarias, al menos en sus zonas más altas, también es posible disfrutar de un auténtico invierno, aunque ya sea en primavera.

Nota: Puedes encontrar más información sobre este temporal en la noticia publicada al respecto en la web del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña