domingo, 10 de mayo de 2015

La primavera en el Parque Nacional del Teide


Bienvenidos de nuevo a Supranubius. Después de dedicar varias entradas al frío, el hielo, la nieve y la cencellada vamos ahora a hablar de un tema más acorde con la estación primaveral en la que nos encontramos. Se trata de uno de los fenómenos naturales más espectaculares que pueden verse en la isla de Tenerife: la floración de la vegetación de la cumbre.

La primavera en el Parque Nacional del Teide es breve: se pasa del frío del invierno al calor y sequedad verano en pocas semanas. Es un corto intervalo de tiempo aprovechado por las plantas para florecer.

Una de las especies emblemáticas del Parque Nacional es sin duda la retama del Teide, cuyo "apellido" científico da nombre a este blog: Spartocytisus supranubius. Como ya comenté en la primera entrada, este epíteto indica que sólo crece por encima de las nubes: es una especie endémica de las cumbres de Tenerife. Sus flores son blancas o rosadas y desprenden un aroma muy agradable. Aquí vemos un ejemplar en el Mirador de Chipeque, a 1.900 metros de altitud, muy cerca del límite oriental del Parque:



Otras especies características son el codeso de cumbre (Adenocarpus viscosus) y la margarita del Teide (Argyranthemum teneriffae). Ambas abundan en la cumbre, e incluso se encuentran en las coladas de lava de la última erupción del conjunto Teide-Pico Viejo, que tuvo lugar a finales del S.XVIII. Parece imposible que en esa superficie desolada pueda abrirse paso la vida:


Codeso de cumbre en flor.
Margarita del Teide.
Otra especie endémica y extremadamente delicada es la violeta del Teide (Viola cherantifolia). Actualmente sólo puede verse en zonas pedregosas de Montaña Blanca, el volcán del Teide y crestas de Guajara, por encima de 2.500 metros de altitud. Una rareza botánica que hay que tratar de conservar por todos los medios:




Ejemplares de violeta del Teide en suelos pedregosos de Montaña Blanca (foto superior) y el volcán del Teide (abajo).

También son muy vistosas las flores de otras especies endémicas como la tonática (Nepheta teidea), la fistulera (Scrophularia glabrata), el alhelí del Teide (Erysiumum scoparium) y el rosalillo de cumbre (Pterocephalus lasiospermum). La floración de esta última especie comienza más tarde, a finales de junio. También la modesta hierba pajonera (Descurainia bourgaeana) presenta una espectacular floración que tiñe las laderas con un tapiz de intenso amarillo eléctrico.


Flores de tonática.


Detalle de las flores de un ejemplar de fistulera.


Las flores blancas y violetas del alhelí del Teide.
Flores y frutos del rosalillo de cumbre.
Detalle de las flores de la hierba pajonera.

Aspecto de una de las laderas en la cumbre de Tenerife con la hierba pajonera en plena floración.

Pero sin duda, la floración más espectacular la ofrece el tajinaste rojo (Echium wildpretii), endemismo tinerfeño cuya inflorescencia es capaz de superar los dos metros de altura. Es una planta modesta, cuyas hojas apenas emergen de la superficie unas pocas decenas de centímetros, pero en primavera experimenta una impresionante transformación. Este espectáculo atrae a miles de turistas año tras año hasta el Parque Nacional del Teide, único lugar del planeta (junto a las zonas limítrofes) donde puede contemplarse. 

  




Los tajinastes crecen en zonas rocosas o, en general, en aquellas en las que tienen poca competencia de otras especies. En el verano del 2012 se produjo un incendio que comenzó en las zonas altas de Adeje y acabó alcanzando la zona occidental de las Cañadas del Teide. En esa zona muchos pinos y especies arbustivas fueron pasto de las llamas, de manera que el tajinaste encontró un lugar atractivo para crecer, y lo hizo de una manera extraordinaria, sobre el pasado año 2014:

Detras del tajinaste se observan restos de plantas afectadas por el incendio del verano del 2012
Espectacular colonia de tajinastes rojos en una de las zonas afectadas por el incendio del verano del 2012. Fotografía tomada en la primavera del 2014.

Este es sólo un pequeño muestrario de la explosión de vida que tiene lugar en el Parque Nacional del Teide en primavera. En este pequeño espacio conviven muchas más especies que también florecen de manera vistosa y que tienen una función ecológica muy importante. Espero que esta entrada del blog sirva (aunque sea de manera muy modesta) para concienciar del enorme tesoro biológico que alberga la isla de Tenerife en sus zonas más altas, con numerosas especies endémicas que ofrecen un espectáculo visual único en el mundo. Debemos aunar esfuerzos para conservar, divulgar y disfrutar de manera respetuosa esta enorme riqueza biológica.