lunes, 29 de junio de 2015

Cascada de nubes y calima sobre el aeropuerto de Tenerife Norte


Hola a todos. Mientras estoy escribiendo esta entrada, buena parte de la Península Ibérica está sufriendo los efectos de una ola de calor que ha elevado de momento hasta los 44ºC los termómetros en algunas zonas del sur, y que ha hecho que se superen algunos registros de temperatura máxima para el mes de junio en observatorios con series muy largas como Madrid-Retiro.

En Canarias (también de momento) no está  teniendo una gran repercusión la entrada de aire cálido, aunque en medianías del sur de Gran Canaria se han superado ya ampliamente los 30ºC en este episodio. A pesar de no estar padeciendo temperaturas muy altas, sí que se están produciendo dos fenómenos ligados a la llegada de una masa de aire cálido: la calima y el descenso de la inversión térmica.

La calima, como todos sabéis, es el nombre que se da a un litometeoro consistente en la suspensión en la atmósfera de partículas no acuosas microscópicas que dan al cielo un aspecto opalescente. Esas partículas, generalmente, llegan a Canarias desde el continente africano y cuando lo hacen en verano suelen ir asociadas a períodos de temperaturas más altas de lo habitual. Además, aunque enturbian el cielo dándole el mencionado aspecto opalescente o amarillento, no provocan una disminución de la visibilidad horizontal tan grande como cuando se producen en invierno, ya que suelen presentarse en niveles atmosféricos más altos.

Por otro lado, como también sabéis, los vientos alisios son un actor fundamental del clima canario. Ellos transportan aire fresco hacia el archipiélago: en un proceso de interacción con el océano, desplazan las aguas superficiales permitiendo el afloramiento de las más profundas, que generalmente están más frías y que provocan a su vez un enfriamiento de la masa de aire más cercana a la superficie oceánica. Mientras tanto, en las latitudes de Canarias tiene lugar un fenómeno conocido como subsidencia, consistente en un descenso de aire desde niveles altos de la atmósfera. En ese descenso, la masa de aire se comprime y se calienta. Como los alisios refrescan el ambiente cerca de la superficie y por encima de ellos tenemos aire recalentado, decimos que se produce una inversión térmica, es decir, que la temperatura es más alta en zonas situadas a mayor altitud, mientras que en una atmósfera ideal siempre ocurre lo contrario: la temperatura desciende al ir ganando altura.

Pues bien, cuando tenemos una masa cálida sobre Canarias se produce un descenso de la inversión térmica, ya que dicha masa "aplasta" la capa influenciada por los vientos alisios. Y así, si generalmente en invierno tenemos dicha inversión térmica situada entre unos 1.000 o 1.500 metros, en verano su altitud desciende hasta unos 800 o 1.000 metros, siendo menor esa altitud en los momentos en los que una masa de aire cálido se sitúa sobre el archipiélago.

Hoy 29 de junio he sido testigo de estos dos fenómenos (calima e inversión térmica más baja) cerca del aeropuerto de Tenerife Norte: por un lado el ambiente presentaba un aspecto amarillento, y por otro la inversión térmica se situaba a unos 700 u 800 metros, propiciando una bonita cascada de nubes desde las montañas que separan el aeródromo de la costa hasta la zona de la terminal y sus pistas. Aquí tenéis las imágenes del fenómeno:

Mar de nubes compacto adentrándose en las medianías del norte de Tenerife. Las cimas de la capa nubosa, y por tanto la inversión térmica, estaban situadas a unos 700-750 metros de altitud.

Algunas colinas cuya altitud máxima superaba la de la nubosidad se erigían en auténticas islas sobresaliendo del mar de nubes.


En un momento en que la nubosidad alcanza mayor grosor, la "isla" anterior queda "sumergida". Vemos cómo los estratos, al atravesar las montañas y desplomarse hacia la planicie de Los Rodeos (el aeropuerto está situado a unos 630 metros de altitud) se disipan por evaporación.

La torre de control aparece parcialmente entre la nubosidad.
El grosor de la capa de nubosidad es variable: en esta ocasión podemos ver las cimas de las montañas situadas al norte del aeropuerto, que alcanzan una altitud de unos 750 metros. A continuación, dos imágenes muy parecidas, en la que la cascada de nubes tiene menos grosor:



En algunos momentos queda únicamente una fina capa de nubes del género Stratus paseándose por el aeropuerto. Las operaciones de despegue no se ven muy afectadas por la niebla, o al menos eso parece si vemos en la siguiente fotografía:


Aunque no lo he comentado en los pies de foto, se observa perfectamente la presencia de calima en altura, ya que el cielo no tiene su típico color azul, sino más bien pardo o amarillento, y este aspecto es precisamente debido a la presencia de polvo en suspensión en niveles altos.

Esto es todo de momento. Espero que las imágenes del mar de nubes adentrándose en las medianías del norte de Tenerife hayan dado una nota de frescor en este episodio cálido.

jueves, 11 de junio de 2015

Salida del sol a 3.718 metros de altitud: secuencia.


Hola a todos,

El pasado fin de semana un grupito de amigos decidimos subir al Pico del Teide para ver amanecer desde su cumbre, a 3.718 metros de altitud. Tuvimos que superar un desnivel de alrededor de 1.600 metros en dos etapas: en la primera, el día anterior, subimos desde Montaña Blanca hasta el Refugio de Altavista (ubicado a 3.260 metros en las paredes del Teide) y en la segunda, tras un buen madrugón, ascendimos desde el Refugio hasta la cima. Había que estar arriba antes de las 7:00 hora local, ya que estaba previsto que sol apareciera a partir de las 7:05. Y había que "coger" un buen sitio, porque en la cima no hay mucho espacio y no son pocos los que se enfrascan en la aventura.

El madrugón, el esfuerzo y el frío (la temperatura en la cima rondaría los 2ºC con vientos fuertes del oeste) merecieron la pena. Es una experiencia muy recomendable para todo aquel que visite Tenerife y esté en buena forma física... aunque se puede hacer "trampa", subiendo en teleférico el día anterior y pernoctando en el Refugio. De todas maneras, el desnivel entre el refugio y el pico hay que superarlo de madrugada sí o sí.

Aquí os dejo una secuencia de este fantástico amanecer desde el punto más alto de España. Hubo suerte, porque el cielo presentaba muy pocas nubes y una capa de calima situada por debajo de nosotros contribuyó a incrementar la belleza del espectáculo:

7:01: Asoma la parte superior del sol.

7:02. Aproximadamente 1/3 del disco solar hace acto de presencia. 

7:02. Tan solo unos segundos después de la anterior fotografía, el astro rey adquiere esta peculiar forma, debida a las diferentes propiedades ópticas de las capas que componen la atmósfera.

7:03 La mitad del sol ya ha aparecido y el semicírculo que forma se ve claramente deformado a causa de las mecionadas propiedades ópticas de la atmósfera (diferentes índices de refracción, sobre todo).

7:03 Pocos segundos después ya está fuera prácticamente todo el disco solar.

7:04 A un compañero de ascensión el disco solar en este instante le recordaba una señal de dirección prohibida.


7:05 En estas dos fotos observamos cómo el sol se va acercando al límite de la capa de calima y, al encontrar una atmósfera más limpia, brilla con más fuerza en su parte superior. El reflejo que aparece en la foto inferior justo por debajo del sol es un efecto de la lente de la cámara.

7:05 Más de la mitad del disco solar ha superado la capa de calima. De nuevo aparece un reflejo, esta vez por encima del sol y un poquito a su izquierda, que es un efecto de la lente.
7:08 Ya prácticamente todo el sol está fuera de la capa de calima, aunque hay algo de polvo en suspensión también por encima de esa capa más densa.
Cuando la intensidad de la luz del sol fue lo suficientemente fuerte, el Teide comenzó a proyectar su sombra, un triángulo casi perfecto, hacia el oeste:


Aquí se aprecia mejor la calima (con las "plumas" de polvo en suspensión por encima de la parte más densa de la capa) que contribuyó a engrandecer el espectáculo de esta salida de sol. Se situaba por debajo de nuestro nivel (yo calculo que alcanzaría unos 2.800 o 3.000 metros) y se ve perfectamente el color pardo que le conferían las diminutas partículas de polvo que la componían:


Esto es todo. Reitero que esta es una experiencia dura (se requiere una buena forma física, se suele dormir mal en el refugio por la altitud y se pasa sueño y frío) pero muy gratificante.

jueves, 4 de junio de 2015

"Par avion": nubes y paisajes en vuelo.


Bienvenidos a una nueva entrada de Supranubius. En esta ocasión he decidido enseñaros otra vez fotos de nubes (cómo no). Pero desde una perspectiva algo especial...

El hecho de vivir en Tenerife y tener a la familia dispersa por la Península Ibérica hace que vuele de visita al continente al menos dos veces al año. Así pues, me aseguro cuatro vuelos (que suelen ser más) en los que puedo contemplar las nubes desde un punto de vista diferente, a más de 7.000 metros de altitud. Y esa contemplación, no sólo de las nubes, sino de los paisajes en general, es para mí fascinante. Aprovecho la ocasión para comentar que la fascinación sería completa si las ventanillas de los aviones estuvieran más limpias, pero no vamos a romper la magia del momento con estos temas profanos...

Desde un avión podemos ver islas emergiendo del mar. Pero no del mar de agua salada, sino de esa capa nubosa de estratocúmulos que populamente conocemos como "mar de nubes". En esta ocasión (principios de junio del 2013) cubría por completo el mar Mediterráneo. Pero no alcanzaba mucha altitud, y de hecho al fondo (dentro del óvalo) sobresalían las cumbres más altas de la Serra de Tramuntana, en la isla de Mallorca. Lo bueno es que la fotografía esta sacada pocos minutos después de despegar de Barcelona, es decir, a más de 150 Km de distancia.


Si los cielos están despejados se pueden ver siluetas de islas al completo, tal y como se dibujan en los mapas. He aquí las islas de Lanzarote, la Graciosa y el Archipiélago Chinijo:


Más o menos como en un mapa (pero más bonito en la realidad):

Fuente: www.islalanzarote.com

Esta fotografia fue hecha el pasado mes de abril del 2015. Casi dos años antes, en junio del 2013, pude ver la isla coronada por nubes orográficas, es decir, aquellas que se forman cuando el flujo de aire tiene que superar una barrera montañosa. (Sí, en la foto superior también se ven nubes orográficas, pero en la siguiente, con algo de zoom, se ven mejor. Parece como si las nubes formaran "calles".)


Adentrándonos en el continente aparecen los accidentes geográficos propios de estas grandes extensiones de tierra. Como ejemplo, este cauce de río con sus meandros en la zona central de Marruecos, el pasado mes de abril:



 Por supuesto, las grandes cadenas montañosas como Los Alpes tampoco pasan desapercibidas. La belleza de estas moles rocosas cubiertas de nieve es descomunal. Sobre ellas se extiendían cortinas de hielo de aspecto fantasmagórico en esta imagen de junio de 2013. Esas cortinas, vistas desde la superficie, probablemente serían identificadas como Cirrostratous o Altostratus:


 Las nubes de hielo y aspecto nebuloso son habituales a las altitudes a las que suelen volar los aviones comerciales a velocidad de crucero (entre 8.000 y 10.000 metros), ya que las temperaturas son muy bajas y el agua se encuentra en estado sólido. Las virgas (precipitación que cae de una nube y que se evapora antes de llegar al suelo) tienen un aspecto similar. En esta ocasión la nube dejaba caer una bonita virga de su seno:



He aquí otras virgas, que adquirieron un color rojo intenso gracias a la iluminación de los últimos rayos de sol. :




Pero aunque no estén iluminadas por el sol, la belleza de estas cortinas de precipitación está fuera de toda duda. Observad los siguientes Altocumulus con virga sobre Marruecos. Para mi componen una visión casi fantástica, irreal:
 



Y cómo no, tenemos que referirnos a las nubes de desarrollo vertical: los Cumulus y Comulonimbus que pueden dejar chubascos y tormentas con aparato eléctrico. Los aviones deben evitar atravesar esas nubes en vuelo para no sufrir problemas de turbulencias o engelamiento. Lo cierto es que desde el aire, vistas a cierta distancia, ofrecen un panorama espectacular.

En junio del 2013, sobrevolando Andalucía, comenzaron a desarrollarse numerosos Cumulus. Algunos arrastraban aire húmedo hacia arriba mientras crecían, y se formaban esas especies de velos o "sombreros" que en ocasiones coronan las cimas de las nubes de desarrollo vertical, y que los observadores de meteorología conocemos como "pileus" (si cubren parte del tope de la nube, como en este caso) o "velum" (si cubren el tope nuboso por completo). 



Aquí tenéis los yunques de dos cumulonimbus cercanos entre sí, dos tormentas "gemelas" que se desarrollaban un día de comienzos de verano del año pasado sobre Portugal. Y delante, toda una cohorte de Cumulus en crecimiento:



Una foto más reciente, de finales de mayo de este año, nos enseña un panorama parecido, esta vez sobre Castilla la Mancha. El momento adquiere mayor belleza por el filtrado de los rayos solares que hacen las nubes, creando un bonito espectáculos de luces y sombras:



En esta foto coexisten Cumulus en distintas fases de crecimiento y un Cumulonimbus maduro con su yunque. Es señal de que hay inestabilidad y la atmósfera está en plena ebullición. Vamos a observar con más detalle la zona donde crece el Cumulonimbus, que como sabéis, pasa por ser la "madre" de todas las nubes, y que es capaz de provocar chubascos fuertes, granizadas y aparato eléctrico:

Lo bueno es que después de la tempestad llega la calma. O no del todo. A veces hay pequeñas turbulencias que se manifiestan en forma de pequeños remolinos en la cima de las nubes:



En fin, como veis, volar se convierte en una gran experiencia cuando se contemplan las nubes en sus infinitas formas y texturas. Pero los cielos despejados también brindan en ocasiones fenómenos ópticos de bella factura. Así ocurrió en este vuelo durante una madrugada de enero, volviendo de la península a Tenerife.  La franja rosada es un arco anticrepuscular (conocido también como "cinturón de Venus") que aparece cuando la luz del sol comienza a iluminar las capas altas de la atmósfera mientras que las zonas inferiores permanecen aún en penumbra. La imagen hubiera sido perfecta si la ventanilla hubiese estado más limpia:


Esto es todo de momento. Espero que de ahora en adelante, además de echar una cabezadita y leer un buen libro, dediquéis siquiera unos instantes a contemplar la belleza que aparece al otro lado de la ventanilla; es una oportunidad de ver las nubes y los paisajes desde una perspectiva diferente a la que estamos acostumbrados.