miércoles, 16 de mayo de 2018

Nubes lenticulares en Madrid


Hola,

Los pasados días han sido pródigos en la presencia de nubes lenticulares en Madrid, especialmente Altocumulus lenticularis. Estas nubes se forman en el seno de las ondas de montaña que el Sistema Central genera al ondular el flujo de aire. Digamos que este aire, que normalmente procede del norte, se encuentra una importante barrera montañosa, y al remontarla, se forma ese movimiento ondulatorio de manera parecida a las ondas que se forman en un estanque cuando lanzamos una piedra. Y es en la cresta de esas ondas, en su parte superior, donde se forman las nubes lenticulares, que además suelen permanecer estáticas en un punto del cielo, mientras van adquiriendo mil y una formas.

Las nubes lenticulares que os muestro fueron fotografíadas la tarde del pasado 13 de mayo. Espero que os gusten.





Cuando las nubes lenticulares adquieren un tono rojizo a causa de la iluminación del sol, el resultado es todavía más espectacular. Este fenómeno se denomina «candilazo», y lo podemos ver en las dos últimas fotografías.

Otras imágenes de nubes lenticulares también fotografiadas en Madrid durante este año 2018:

Enero de 2018. Impresionante lenticular "nodriza" con pequeñas lenticulares en su base.
Febrero 2018

Esta nube lenticular posee además pequeñas ondulaciones en su parte superior: es rizar el rizo, y nunca mejor dicho, ya que se trata de ondas pequeñitas en una onda más grande. Corresponden al rasgo suplementario Fluctus, también conocido como ondas de Kelvin-Helmholtz. Yo me alegro profundamente de que les hayan buscado un nombre más sencillo. Febrero 2018.

Febrero de 2018, desde El Escorial. Sobre una capa de Stratocumulus, varias capas de Altocumulus lenticularis se sitúan en la vertical de la ciudad de Madrid.

martes, 15 de mayo de 2018

Supranubius: dos años después




Hola a todos,
Escribí la última entrada de este blog hace aproximadamente dos años. En aquel momento os mostraba unos cielos con cirros (esas nubes altas formadas por cristalitos de hielo de aspecto fino y delicado) que había visto desde el Observatorio de Izaña, en Tenerife, lo que fue mi centro de trabajo (en realidad fue mucho más que eso) durante casi seis años.

El Observatorio Atmosférico de Izaña, visto a través de un heliógrafo de Campbell-Stokes. Este instrumento, que mide la insolación (número total de horas en las que el sol brilla) tiene que emplearse a fondo en el lugar con más horas de sol de España.

Pues bien, en los dos últimos años una cascada continua de avatares personales y profesionales me llevaron a trasladarme de Tenerife a Madrid, y en la capital de España es donde vivo y trabajo ahora. Dos pequeñas fierecillas no me dejan mucho tiempo libre, pero espero poder ir poco a poco alimentando este blog con fotografías y quizás, con otras cosas. Ya iremos viendo.

De momento, lo que sí puedo decir es que, a pesar del grave problema de contaminación que padece la urbe madrileña (especialmente los días invernales anticiclónicos), en los casi dos años que llevo viviendo aquí me he dado cuenta de que al dicho «de Madrid al cielo» puede añadírsele una variante muy apropiada y satisfactoria para los que nos gusta mirar hacia arriba: «de Madrid, el cielo»





Tuit que publiqué el 10 de mayo con una fotografía en la que la suerte se puso de mi lado: el sol asoma por uno de los arcos de la Puerta de Alcalá mientras que unos estratocúmulos generan unos espectaculares rayos crepusculares. Eso es estar en el lugar adecuado en el momento oportuno.